viernes, 12 de abril de 2013

La mirada del lector

Sobre cómo ordenar las triunfos y nuestros valores antes de realizar una lectura.



Si presuponemos que todas las circunstancias que nos pueden acontecer en la vida se van a ver reflejadas en uno de los 22 arcanos mayores, quizás estemos pecando de simplistas. En realidad es una aproximación terriblemente baga, aunque un poco mayor si atendemos no solo a los naipes por separado sino también a las relaciones que se establecen entre ellos. En verdad, el símbolo más exacto de lo que te está pasando lo vas a encontrar en la misma situación en la que te encuentras, que es única e irrepetible, sin tener que asociarla ni con dioses míticos ni con presuntas interpretaciones de ningún orden. Pero el análisis de qué sea lo te está pasando no se realiza en el vacío, sino dentro de un contexto y unas maneras dadas.

Mirándote mirando
También para interpretar el tarot hay que contextualizar, para ver el todo en esa pequeña parte, que sería el arcano. Mi propuesta en esta entrada es probar con los diferentes tipos de ordenamientos que existen, y de los cuales hablo en el vídeo. Ver la carta ubicada de alguna manera, como también la circunstancia en medio del contexto que le da sentido, necesita que le hayamos asignado previamente una estructura. Pero aquí hay que estar alerta, porque toda construcción tiene unos presupuestos y unos valores que la sustentan ¿Cuáles son los tuyos? Es importante que observes esto, porque es desde ahí que leerlas lo que leas. Si por ejemplo tienes prejuicios en lo que respecta a las emociones, es posible que tu interpretación de La Papisa o La Luna se vean impregnadas de ellos. O si, por ejemplo, te cuentas que los hombres son todos unos sinvergüenzas, con toda seguridad te acercarás a El Emperador o El Carro con un cierto desdén. Si no limpias tu mente antes de empezar, esto va a contaminar la lectura que le hagas al consultante.

Para hacer una lectura psicológica, hay que tener en cuenta que, a diferencia del resto de ciencias que pueden observar al objeto de su estudio sin comprometer al observador, en psicología es necesario explicitar los valores que nos llevan a una determinada apreciación. Quizás somos conscientes de que sentimos algo, pero no de la conciencia que nos lleva a sentir de esta manera. En otras palabras, no hay auto-conciencia de lo que estás poniendo de tu parte al hablar de eso. Tu atención está en el tema, pero tu propia atención al tema no está siendo observada.

Cuando la lectura esta hecha desde mis preocupaciones, mi interés, o desde mi dolor, uno no puede ser objetivo porque esta siendo abrumado por sentimientos no explicitados. El tema aparece como aparece porque se mira desde donde se mira. Siempre se observa a través de ideas, que sin duda permean mi valoración del problema del otro. Si no aprendes a cuestionar tus propios valores, nunca vas a ser un buen lector, ni siquiera un ser humano a la altura de sus posibilidades.