lunes, 2 de mayo de 2011

Ella es un bruja y él un maricón (primera parte)

Primera parte del resumen, crítica y comentarios del libro de Barbara Ehrenreich y Deirdre English: "Brujas, comadronas y enfermeras. Historia de las sanadoras" (1973). Un artículo de Sergi Ferré Balagué.

1.1. Introducción.
El vídeo "What it feels like for a girl" (1)
El 8 de marzo se celebra el día de la mujer. Su origen no fue una campaña para incentivar el consumismo como lo es hoy en día, sino la conmemoración de una tragedia que no debía haber caer en el olvido popular; En 1908, 146 mujeres de la fábrica textil Cotton de Nueva York fueron quemadas vivas dentro de la fábrica donde resistían en su lucha.

Este también es el caso del día del orgullo gay, actualmente un evento lucrativo, pero en su día, el 28 de junio de 1969, un dramático suceso; Cuando la policía de Stonewall que mantenía a gays, lesbianas y transexuales bajo sus pies, reprimiéndolos de manera humillante, perdió el control de la situación estos tomaron las calles, hartos de esconderse y ser tratados injustamente como la escoria de la sociedad, provocando los disturbios que este día se conmemoran.
Ninguna de estas fechas "debería" ser tratada a la ligera, pero el ser humano tiene una gran facilidad para olvidar; Para olvidar el holocausto, para olvidar las guerras, el hambre, el miedo...

Por lo visto estas situaciones llaman a nuestra puerta una y otra vez con la intención de ser escuchadas, que no sólo atendidas en su momento, sino también digeridas e integradas con el paso del tiempo, y esto no lo consigue ni una manifestación del día de la mujer ni un desfile del orgullo gay. Lo único que despierta la conciencia de la discriminación es sentir el dolor de ser desacreditado y despreciado por el simple hecho de no ser un ideal con patas, de no ser un prototípico hombre- blanco- joven- hetero- competitivo- casado- solvente-...

En nuestra sociedad las decisiones se toman en base a los ideales, la comunidad ideal, el hombre ideal, la mujer ideal... Perece que no recordemos que las mayores atrocidades de nuestra civilización se han realizado en nombre de los ideales.

A continuación un ejemplo de represión atroz en el caso de la caza de brujas y la posterior subordinación de las mujeres en el sistema sanitario. Una muestra de como los intereses económicos y políticos son capaces de desproveer de dignidad a las personas.
A lo largo de la historia muchas mujeres han sido quemadas y torturadas. Unas por sus saberes y oficios femeninos y otras por protestar ante las penosas condiciones de trabajo a las que se han visto sometidas.

2. Prólogo.
Imagen de la película Caótica Ana (2)
En cierta manera la misión de "Brujas, comadronas y enfermeras" a sido la de desmontar mitos, mitos que encubren el sexismo y clasicismo tras las máscaras de la biología o de la ciencia, con el propósito de someter a determinados sectores, como es el caso de las mujeres o los/las trans.

El grupo de mujeres Daia, advierte en el prólogo que las actuales estructuras dominantes basan su ofensiva en la absorción de aquello que les resulta contrario, mitigando su fuerza inicial.
Como cuando por ejemplo vemos los documentales anti-capitalistas de Michael Moore en las estanterías de comercios corporativos, o como cuando el Corte Inglés vende ropa propiamente punky o subversiva.

"Se cuenta con que cualquier reivindicación, por muy transformadora que parezca, será recuperada por las estructuras de poder e instituciones sociales en general, incluso bajo la etiqueta de marginales".

Es la impotencia ante el consumismo aplastante y alienante. Cuando intentas salirte de una estructura opresiva el sistema convierte tu rebeldía en un nueva estructura, en una moda, en una tendencia. Entonces la etiqueta, la estudia, la cataloga y finalmente la comercializa o la utiliza para su beneficio.

Por lo tanto salir de este estado de opresión no se conseguiría con pequeños arreglos sino únicamente con una reforma total:
"Las reivindicaciones que surgen de necesidades inmediatas y parciales, y se quedan ahí, en realidad no nos ayudan, no resultan en absoluto emancipadoras, en una palabra, son reformistas dejando de lado el problema de fondo"

1. ¡Brujas!
Supuesta bruja quemada por la inquisición
La inquisición fue la represiva institución que utilizó la Iglesia Católica (aunque también el Calvinismo) para asegurarse su superioridad y primacía ante cualquier pensamiento que pudiera ponerlo en duda, al que inmediatamente tachaba de herejía.

"El periodo de la caza de brujas abarco más de cuatro siglos (desde el siglo XIV al XVII), desde sus inicios en Alemania hasta su introducción en Inglaterra. La persecución de las brujas empezó en tiempos del feudalismo y prosiguió, con creciente virulencia, hasta bien entrada la "Edad de la Razón" (...) Fueron campañas organizadas, iniciadas, financiadas y ejecutadas por la Iglesia y el Estado."

Convirtió al pueblo en sus propios guardianes, incitándolos a acusarse mutuamente a la mínima sospecha de subversión.


2. "Yo te acuso".
Acusación de brujería en la película "Dies Irae" (C. T. Dreyer)
"En la persecución de las brujas, confluyen la misoginia, el antiempirismo y la sexofobia de la Iglesia. Tanto el empirismo como la sexualidad representaban para esta una rendición frente a los sentidos, una traición contra la fe. La bruja encarnaba, por tanto, una triple amenaza para la Iglesia: era mujer y no se avergonzaba de serlo; aparentemente formaba parte de un movimiento clandestino organizado de mujeres campesinas; y finalmente era una sanadora cuya práctica estaba basada en estudios empíricos. Frente al fatalismo represivo del cristianismo, la bruja ofrecía la esperanza de un cambio en este mundo (...)

Existen tres acusaciones principales que se repiten a lo largo de la historia de la persecución de las brujas en todo el Norte de Europa. Ante todo, se las acusaba de todos los crímenes sexuales concebibles en contra de los hombres. Lisa y llanamente, sobre ellas pesaba la "acusación" de poseer una sexualidad femenina. En segundo lugar, se las acusaba de estar organizadas. La tercera acusación, finalmente, era que tenían poderes mágicos sobre la salud, que podían provocar el mal, pero también que tenían la capacidad de curar. A menudo se las acusaba específicamente de poseer conocimientos médicos y ginecológicos."

2.1. Crímenes sexuales.
El Diablo y la mujer
Es curioso que a sabiendas del mito popular que corre en nuestros días de que los hombres por naturaleza tienden más hacia lo sexual y las mujeres más hacía lo sentimental, éstas en cambio fueran acusadas por la inquisición de engañar libidinosamente a los hombres, inocentes ellos, buscando saciar su propia voracidad genital. Suena más bien a otro ejemplo del método seguido por la Iglesia de lanzar pelotas fuera cuando algo no lo pueden controlar.

De hecho, como explica el Malleus Maleficarum (o "Martillo de Brujas", la sádica guía que utilizaban los inquisidores), el demonio actúa casi siempre a través de la mujer.

"Otra deprimente fantasía de ciertos pensadores religiosos medievales era que en el momento de la resurrección todos los seres humanos renacerían ¡bajo forma de varones!"

2.2. Organizaciones campesinas.
"El Ángelus" pintura al oleo del francés Jean-François Millet
Las brujas sanadoras a menudo eran las únicas personas que prestaban asistencia médica a la gente del pueblo que no poseía médicos ni hospitales y vivía pobremente bajo el yugo de la miseria y la enfermedad. Atendían los cuerpos de los dolientes, mientras que la Iglesia les dejaba morir sufriendo. Todo antes que los campesinos se organizaran, tomaran conciencia de sus cuerpos, aprendieran a cuidarlos y perdieran el miedo, o sea, dejaran de depender de su supuesta superioridad espiritual.

La caza de brujas y la inquisición se usaron como modo de perseguir las asociaciones de campesinos, donde además es probable que intercambiaran conocimientos sobre hierbas medicinales y se transmitieran las últimas noticias.

2.3. Curar.

La tercera acusación era que tenían poderes mágicos sobre la salud, que podían provocar el mal, pero también que podían curar. No solo se las acusaba de hacer el mal sino también de hacer el bien. Un bien no controlado por la iglesia, que apelaba al bienestar y a la supervivencia, iba en contra de los mecanismos de control de la Iglesia que abogaban por una vida ultraterrena.

Uno de los más conocidos cazadores de brujas de Inglaterra decía:
Parto asistido por mujeres en la Edad Media
"En conclusión, es preciso recordar en todo momento que por brujas o brujos no entendemos sólo aquellos que matan y atormentan, sino todos los adivinos, hechiceros y charlatanes, todos los encantadores comúnmente conocidos como "hombres sabios" o "mujeres sabias"… y entre ellos incluimos también a las brujas buenas, que no hacen el mal sino el bien, que no traen ruina y destrucción, sino salvación y auxilio…Seria mil veces mejor para el país que sufrieran una muerte terrible todas las brujas, y en particular las brujas benefactoras."
A menudo se las acusaba específicamente de poseer conocimientos médicos y ginecológicos. Particularmente clara era la asociación entre la bruja y la partera. Los inquisidores Kramer y Sprenger escribieron: "Nadie causa mayores daños a la Iglesia católica que las parteras".

"Ante la realidad de la miseria de los pobres, la Iglesia echaba mano del dogma según el cual todo lo que ocurre en este mundo es banal y pasajero. Pero también se aplicaba un doble rasero, pues la Iglesia no se oponía a que las clases altas recibieran atención médica. Reyes y nobles tenían sus propios médicos de corte, que eran varones y a veces incluso sacerdotes. Se consideraba aceptable que médicos varones atendieran a la clase dominante bajo los auspicios de la Iglesia, pero no en cambio la actividad de las mujeres sanadoras como parte de una subcultura campesina."


4. La ciencia de las brujas.
Aunque "la Iglesia concebía la persecución de las sanadoras campesinas como un combate contra la magia y no contra la medicina", "lo que realmente estaba en cuestión era el control de la medicina". "Cuanto mayor fuera la capacidad satánica de los campesinos para resolver sus propios problemas, menos dependerían de Dios y de la Iglesia y mayor seria el riesgo potencial de que emplearan esas facultades para oponerse a la ley de Dios", lo que representó un retraso para la ciencia médica.
"Las mujeres sabias, o brujas, poseían multitud de remedios experimentados durante años y años de uso. Muchos de los preparados de hierbas curativas descubiertos por ellas continúan utilizándose en la farmacología moderna. 

Mientras los médicos continuaban basando sus diagnósticos en la astrología y los alquimistas seguían intentando transformar el plomo en oro, las brujas llegaron a tener amplios conocimientos sobre los huesos y los músculos del cuerpo, sobre hierbas y drogas, disponían de analgésicos, digestivos y tranquilizantes. Empleaban el cornezuelo (ergotina) contra los dolores del parto, en una época en que la Iglesia aun los consideraba un castigo de Dios por el pecado original de Eva.Además existen indicios de que la digitalina (un fármaco todavía muy importante en el tratamiento de las afecciones cardíacas) fue descubierta por una bruja inglesa.

Tan amplios eran los conocimientos de las brujas que, en 1527, Paracelso, considerado como el padre de la medicina moderna, quemó su manual de farmacología confesando que todo lo que sabia lo había aprendido de las brujas.

No tenían una actitud religiosa pasiva como enseñaba la Iglesia, sino activamente indagadora. Confiaban en su propia capacidad para encontrar formas de actuar sobre las enfermedades, los embarazos y los partos, ya fuera mediante medicamentos o con prácticas mágicas. En resumen, su "magia" era la ciencia de su época."

En cambio, las cuidados que dispensaban los médicos oficiales, viendo la formación que recibían, era más probable que fueran fatales para el cuerpo.

Aún así hay que decir que otros muchos remedios empleados por las brujas eran en cambio pura magia y debían se eficacia (cuando la tenia) a un efecto de sugestión.

5. Médicos contra brujas.

"Examinación de una bruja" pintura de T.H. Matteson (1853)
La profesión médica ya había iniciado una activa campana contra las mujeres sanadoras mucho antes de empezar la caza de brujas, cuando proferían: "Una mujer que tiene la osadía de curar sin haber estudiado es una bruja y debe morir". Por supuesto las habían excluido de las universidades y no tenían ninguna posibilidad de estudiar.

"Además la fobia contra las brujas proporcionó a los médicos una cómoda excusa para sus cotidianos fracasos: todo lo que no podían curar era, lógicamente, producto de un hechizo.

Llegaron a estar tan desacreditadas entre las nacientes clases médicas que, en los siglos XVII y XVIII, los médicos pudieron empezar a invadir el último bastión de las sanadoras: la obstetricia. (El fórceps estaba clasificado legalmente como instrumento quirúrgico y las mujeres tenían prohibida jurídicamente la práctica de la cirugía.)

La versión real de los hechos forma parte de la larga historia de las luchas de clases y sexos por el poder en todos los ámbitos de la vida durante el siglo XIX."

6. Los médicos regulares.
"Los métodos de los practicantes no titulados eran indudablemente mas seguros y eficaces. Estos preferían recetar medicamentos suaves a base de hierbas, cambios en la alimentación y palabras de consuelo, en vez de las intervenciones heroicas de los "médicos regulares".

Las sanadoras y sanadores populares, de no haber mediado interferencias exteriores, probablemente habrían acabado desplazando a los "regulares" incluso entre la clientela de clase media de la época. Pero no conocían a las personas apropiadas. En cambio los "regulares" estaban estrechamente vinculados a la clase dominante y gozaban del amparo de la ley."


7. Movimiento feminista y movimiento obrero.

En el siglo XIX, el siglo obrero, y en seno del movimiento feminista, se crearon las sociedades filiológicas femeninas que reivindicaban cuidados sanitarios respetuosos con las mujeres y asequibles a todas las clases sociales.

En estas sociedades de mujeres "se insistía sobre todo en la medicina preventiva, contrapuesta a los criminales tratamientos empleados por los doctores oficiales. El movimiento también propugnó la necesidad de bañarse con frecuencia, cosa que muchos médicos "regulares" de la época consideraban una depravación.
Esto representó un ataque radical contra la medicina de élite y una reafirmación de la medicina popular tradicional."

El lema de un sector del movimiento fue: "Cada cual es su propio médico".

Todo ello, claro, al margen de los caros médicos "regulares" que se auto-proclamaban como la autoridad absoluta, reclamando para sí el monopolio de la medicina. Evidentemente había intereses económicos y de prestigio por medio. Ellos sólo atendían a las clases acomodadas a las que aficionaron a los laxantes, como el calomel (a base de mercurio), y a las sangrías (a lo que llamaban hacer "respirar la vena").

8. Elitismo y medicina heroica.

"Los sectores radicales de la clase obrera se adhieren a la causa, dirigiendo su ataque simultáneamente contra los "reyes, curas, abogados y médicos", considerados como los cuatro grandes males de la época."

En esa época "resultaba imposible establecer quienes eran los "verdaderos" médicos, y hacia 1840 en casi todos los estados se habían abolido las leyes que regulaban el ejercicio de la medicina."
Las mujeres seguían insistiendo en entrar en las universidades; "El claustro de la facultad de Harvard se mostró favorable a su admisión, junto con la de algunos alumnos negros varones, pero los estudiantes amenazaron con crear graves disturbios si alguno de ellos pisaba los terrenos de la escuela."

Notas:

(1) En la canción "What it feels like for a girl" (¿Qué se siente siendo una mujer?) de la cantante norteamericana Madonna, empieza diciendo:
"Las chicas pueden llevar pantalones, cortarse el pelo, llevar camisa o botas. Porque está bien ser un chico. Pero para un chico parecer una mujer es degradante, porque se cree que ser mujer es degradante"

(2) En la película "Caótica Ana" de Julio Médem, la protagonista coge el relevo a una serie de mujeres que se negaron a someterse al poder dominante y que acabaron de manera trágica, asesinadas o torturadas la mayoría. En la escena final Ana se caga literalmente en la cara de un pez gordo de Wall Street.