martes, 2 de abril de 2013

El gran dragón del sistema



A raíz de una entrevista que me hicieron hace unos meses en la radio (1), salió el tema de que el alma ya no está en las personas ni concierne a temas individuales. Me preguntaban si es que entonces las personas eramos como zombies, ya que no teníamos "alma". Esa noción de alma como algo substancial, como un yo etéreo que va por ahí, es una visión ya obsoleta. Hoy cuando hablamos de alma psíquica nos referimos al proceso de lo que está vivo (2) a través de nosotros (3) en el mundo (4). Lo que realmente es importante por sí mismo, no porque tú decidas prestarle atención o darle importancia, sino que la tiene a pesar tuyo.

Pongamos el ejemplo la sistematización del trabajo, en el caso de un señor que se dedica a hacer sillas de mimbre, y por lo tanto mantiene un contacto directo y manual con el producto de su esfuerzo. En ese punto él y su trabajo están a un mismo nivel empírico. Pero pasado un tiempo las ganancias le impulsan a contratar más trabajadores, y así su labor es ahora la de realizar contratos y que todo marche bajo su criterio. Más adelante incluso subcontrata una empresa de recursos humanos, lo que todavía le distancia más del hacer sillas. Finalmente, como presidente de su empresa, su ocupación acaba siendo manejarse en el mundo de los negocios, tratar con los inversores y cotizar en bolsa. ¿Dónde queda ahora ese hacer sillas de mimbre? Se ha pasado de trabajar en algo objetivo a trabajar para algo subjetivo, que es ahora esta empresa sistematizada del sector mobiliario, que se ha emancipado de las manos del artesano y ya no depende de él, sino más bien, es el menestral quien depende ahora de que el buen nombre de la empresa le sostenga. Esta es una muestra de como el alma se ha despersonalizado y se expresa en lo colectivo, como resultado de la sistematización.

Hace unos meses, por un error de Endesa, la compañía que me factura a luz, me cobraron indebidamente una suma importante. He estado reclamando por teléfono, presentándome en sus oficinas, y aunque todos dicen ver claramente donde esta el equívoco, por parte de la empresa no se ha movido nada y el dinero no ha sido devuelto. A día de hoy solo me queda llevar a la firma a juicio, con toda la inversión de tiempo y energía que esto supone para un particular.

Pues el otro día volví a llamar, y qué casualidad que el teleoperador que me atendió es un amigo mío, que yo no sabía que trabajaba ahí, y en otro momento, offline, me dijo que a nivel de las partes no hay ningún impedimento para que se me devuelva el dinero de inmediato, pues está claro que ha sido una equivocación, pero que el problema radica en que el sistema lo dificulta. Claro, un sistema es un conjunto de cosas que relacionadas entre sí ordenadamente contribuyen a un determinado objetivo, y en este caso el objetivo no es prestarme a mí un servicio, sino su autogenerarse, obtener beneficios, mover la economía, ser competitivo en bolsa... ¿y quién soy yo al lado de los intereses del mercado?

Las doce pruebas de Astérix
Si yo como particular me voy a quejar al sistema me encuentro con que el sistema no es una cosa, sino una noción subjetiva. Si bien, como hemos dicho, es una suma de cosas, no es ninguna de ellas en concreto. En mi ejemplo me fui al departamento de facturación a decirles: “Chicos, aquí no me habéis cobrado bien”, pero estos respondieron: "Ah, pero esto tiene que venir el técnico a verificarlo antes". Entonces me voy al departamento técnico, pero ahí: "Ah, pero es que esto tiene que reclamarlo en las oficinas de atención al cliente", y cuando voy ahí, por supuesto, me dicen otra cosa... Y al final la misma burocracia no permite que se me devuelva el dinero, ya que por quién se interesa ese sistema, como una entidad emancipada de los intereses humanos, es por él mismo. Es un proceso vivo y por lo tanto independiente, se ha emancipado

Este es el gran dragón medieval de nuestro tiempo, pero en forma de una realidad implacable que por otro lado nos libera y nos abre a posibilidades que antes no existan, pues esta misma estructura ordenada es la que permite que tengamos luz, internet, y que yo esté escribiendo esto en mi blog en vistas a que tú lo leas ahora. Esta es la todopoderosa alma impersonal, lo que está vivo e importa en nuestros días, más allá de nuestras preferencias personales.


Notas: 

1) En el desaparecido programa de Radio Contrabanda, El Loco, entrevistado por Xavi Rico, a quién tengo que agradecer su interés por este blog.

2) Si está vivo es porque tiene independencia y por lo tanto no depende de que se le insufle energía, pues tiene existencia propia.

3) Como humanos somos portadores de conciencia y por lo tanto es a través de nosotros que el alma se piensa a sí misma.

4) En los grandes procesos de la historia es donde el alma se manifiesta en todo su esplendor.