jueves, 28 de febrero de 2013

Hemos tenido cien años de psicoterapia y el mundo va a peor

Antes de su brillante "Re-Visioning Psychology" (1999), James Hillman ya hablaba de salvar al síntoma y devolverle su estatus de legitimidad. En 1995 fue entrevistado por Michael Ventura en el libro "Hemos tenido cien años de psicoterapia y el mundo va a peor", del cual podemos leer lo que sigue en la traducción de Enrique Eskenazi.

James Hillman (1926 - 2011)
James Hillman (JH): Hemos tenido cien años de análisis, y la gente se vuelve más y más sensitiva, y el mundo va yendo peor y peor. Tal vez sea tiempo de considerar eso. Aún ubicamos la psique dentro de la piel. Uno va adentro para ubicar la psique, uno examina sus sentimientos y sus sueños, que le pertenecen. O se trata de sus inter relaciones, inter psique, entre su psique y la mía. Esto se ha extendido un poco más en sistemas familiares y grupos de oficina -pero la psique, el alma, aún está adentro y entre la gente. Trabajamos continuamente nuestras relaciones, y nuestros sentimientos y nuestras reflexiones, pero mire lo que queda fuera de ello.

Hillman hace un amplio gesto que incluye el tanque de aceite en el horizonte, los graffiti de pandillas sobre un cartel del parque, y la mendiga gorda de tobillos hinchados y piel marcada, que duerme sobre el césped unos metros más lejos.

Lo que queda fuera es un mundo que se deteriora.
De modo que ¿por qué la terapia no ha advertido esto? Porque la psicoterapia sólo trabaja en esa alma "de adentro". Al quitar el alma del mundo y no reconocer que el alma también está en el mundo, la psicoterapia ya no puede hacer más su trabajo. Los edificios están enfermos, las instituciones están enfermas, el sistema bancario está enfermo, la escuelas, las calles - la enfermedad está ahí afuera.
Sabe Ud.? el alma siempre está siendo re descubierta mediante la patología. En el siglo diecinueve la gente no hablaba sobre la psique, hasta que Freud vino y descubrió la psicopatología. Ahora comenzamos a decir: "El mobiliario contiene una sustancia que nos envenena, el microondas emite rayos peligrosos". El mundo se ha vuelto tóxico.

Ambos hombres, contemplando el reflejo del sol en el mar, parecen pensar lo mismo.

Michael Ventura (MV): Ese mar allí fuera está enfermo. No podemos comer el pescado.

JH: El mundo se ha llenado de síntomas. ¿No es ese el comienzo del reconocimiento de lo que solía llamarse animismo?
El mundo está vivo -por Dios! Está teniendo efectos sobre nosotros. "Tengo que deshacerme de esas latas con fluorcarbono", "Tengo que deshacerme del mobiliario porque contiene formaldehido", "Tengo que tener ojo con esto y aquello y eso"- De modo que hay patología en el mundo, y a través de ella estamos comenzando a tratar al mundo con más respeto.

MV: Como si al negar el espíritu de las cosas, ese espíritu ofendido regresa en forma de amenaza. Al negar el alma en las cosas, habiendo dicho con Descartes a las cosas: "No tenéis almas", las cosas se han vuelto y han dicho: "Sólo mira que tipo de alma tengo, gilipollas"

JH: "Tan solo observa lo que puedo hacerte, hombre! Vas a tener esa fea lámpara en tu cuarto, esa lámpara va a hacerte sufrir cada día que la mires. Va a producir luz fluorescente, y va a volverte loco lentamente mientras estás sentado en tu oficina. Y luego tendrás que ir al psicoterapeuta, y vas a tratar de trabajarlo en tus relaciones, pero no sabes que yo soy realmente quien te tiene cogido. Es ese tubo fluorescente todo el día sobre tu cabeza, enfocando directamente sobre tu calavera como un agente de la KGB, iluminándote, directamente encima tuyo: sin sombra, implacable, cruel!"

MV: Y sin embargo sentimos ésto en todo lo que hacemos y decimos ahora, todos nosotros, pero estamos atrapados en un doble lazo: por una lado esto es "progreso", un valor que se nos ha inculcado- y si Ud. cree que no ha arraigado en Ud., viaje hasta México y compruebe si incluso los norteamericanos pobres querrían vivir del modo en que la mayoría de esa gente tiene que vivir (la vida del norteamericano pobre ya les parece rica, y por ello continúan viniendo a América); pero por el otro lado, sabemos que las cosas de nuestras vidas son cada vez más nocivas, pero no tenemos Una Idea acerca de qué hacer. Nuestro sentido de la política se ha atrofiado en ese tipo de sin sentido que tiene lugar durante las elecciones presidenciales.

JH: Hay un bajón del sentido político. No hay sensibilidad a las situaciones reales. ¿Por qué la gente inteligente -al menos dentro de la clase media blanca- es tan pasiva ahora? Porqué? Porque la gente inteligente y sensible está en terapia! En los Estados Unidos han estado en terapia durante treinta, cuarenta años, y durante ese tiempo ha habido un tremendo bajón político en este país.

MV: ¿Como cree que funciona eso?

JH: Cada vez que intentamos tratar con nuestro enfado en la autopistas, nuestra miseria en la oficina en medio de la iluminación y el mobiliario basura, el crimen en las calles o lo que fuera - cada vez que intentamos tratar con ello yendo a terapia con nuestra rabia y nuestro miedo, se está privando al mundo político de algo. Y la terapia, en su modo alocado, al acentuar el alma interior e ignorar el alma exterior, apoya la decadencia del mundo actual. Y sin embargo la terapia continúa creyendo ciegamente que está curando al mundo exterior al hacer mejor a la gente. Hemos sostenido eso por años y años y años: "Si todo el mundo fuera a terapia tendríamos mejores edificios, mejor gente, más conciencia". No es el caso.

MV: No estoy seguro de que sea casual, pero definitivamente hay ahí un modelo. Nuestro conocimiento interno se ha vuelto más sutil, en tanto que nuestra capacidad de tratar con el mundo que nos rodea se ha..., bueno, deteriorado no es una palabra lo suficientemente fuerte. Más adecuada sería desintegrado.

JH: Hoy la moda en psicoterapia es el "niño interno". Esa es la cuestión terapéutica -uno retrocede a su niñez. Pero si uno mira hacia atrás, entonces no mira alrededor. Este viaje hacia atrás constela lo que Jung llamó el "arquetipo del niño". Ahora bien, el arquetipo del niño es por naturaleza apolítico y desposeído -no tiene conexión con el mundo político. Y entonces el adulto dice: "Bueno, qué puedo hacer acerca del mundo? Eso es más grande que yo". Ese es el arquetipo del niño que habla. "Lo único que puedo hacer es entrar en mí mismo, trabajar en mi crecimiento, mi desarrollo, encontrar buenos grupos de apoyo, contenedores". Esto es un desastre para nuestro mundo político, para nuestra democracia. La democracia depende de ciudadanos intensamente activos, no de niños.
Al enfatizar el arquetipo del niño, al hacer de las horas de terapia rituales para evocar la niñez y reconstruir la niñez, estamos bloquéandonos para la vida política. Veinte o treinta años de terapia han llevado a la gente más sensible y más inteligente, y a alguna de la gente más influyente de nuestra sociedad, a la veneración del culto al niño. Continúa insidiosamente, a través de la terapia, a lo largo del país. De modo que lógicamente nuestros políticos están confusos y nadie vota -estamos volviéndonos impotentes mediante la terapia.

MV: El supuesto en que la gente está operando es que el crecimiento interior se traduce en poder mundano, y muchos no se dan cuenta de que van a la terapia con ese supuesto.

JH: Si el crecimiento personal llevara al mundo, ¿no sería hoy diferente nuestra situación política, tomando en cuenta toda la gente especialmente inteligente que ha estado en terapia? Lo que se aprende en terapia son principalmente habilidades para sentir, cómo recordar realmente, cómo dejar ir la fantasía, cómo hallar palabras para cosas invisibles, cómo ir a lo profundo y encarar cosas-

MV: Buen material para conocer-

JH: Sí, pero no se aprenden habilidades políticas o se descubre nada acerca del modo en que opera el mundo. El crecimiento personal no conduce automáticamente a resultados políticos. Consideremos la Europa del Este y la Unión Soviética. El psicoanálisis fue prohibido durante décadas, y mire los cambios políticos que han ocurrido y sorprendido a todo el mundo. Sus revoluciones no han sido resultado de la terapia...

MV: Así, Ud. hace un tipo de oposición entre poder, poder político o inteligencia política, e inteligencia terapéutica. Muchos que son terapéuticamente sensibles son también torpes y fracasados políticamente; y si considera la gente que tiene el poder en casi cualquier esfera de la vida, son a menudo gente cuyo crecimiento interior está severamente estancado.

JH: ¿Cree Ud. que la gente emprende la terapia para crecer?

MV: ¿No es el crecimiento una gran parte del proyecto de la terapia? Todo el mundo usa la palabra, tanto los terapeutas como los pacientes.

JH: Pero la misma palabra "crecer" es una palabra adecuada para niños. Después de cierta edad, uno ya no crece. Ya no te salen dientes, ya no se forman músculos. Si uno comienza a crecer después de esa edad, se trata de cáncer.

MV: Ay, Jim, ¿no puedo crecer interiormente toda mi vida?

JH: Haciendo crecer qué? ¿Maíz? ¿tomates? ¿Nuevos arquetipos? ¿Qué está creciendo en mí, qué crece en ti? La respuesta terapéutica típica es: está creciendo uno mismo.

MV: Pero el filósofo Kierkegaard regresaría y diría: "Las naturalezas más profundas no cambian, se vuelven más y más sí mismas".

JH: Jung dice que la individuación es volverse más y más uno mismo.

MV: Y volverse más y más uno mismo implica muchas molestias. Como también dice Jung, la cosa más aterradora es conocerse a sí mismo.

JH: Y volverse más y más uno mismo - la experiencia real de éso es un encogimiento, puesto que muy frecuentemente es una deshidratación, una pérdida de inflaciones, una pérdida de ilusiones.

MV: Y eso no suena como una vacación. ¿Porqué se podría querer éso?

JH
: Porque despojarse es algo hermoso. No es, por cierto, lo que nos dice el consumismo, pero despojarse sienta bien. Es un aligeramiento.

MV: ¿Despojarse de qué?

JH: despojarse de falsas pieles, de material incrustado que uno ha acumulado. Desprenderse de madera muerta. Ese es uno de los grandes desprendimientos. Cosas que ya no funcionan, cosas que que no te mantienen... te mantienen vivo. Conjuntos de ideas que has tenido demasiado tiempo. Gente con la que realmente no te gusta estar, hábitos de pensamiento, hábitos de sexualidad. Esto es muy importante, porque si continúas haciendo el amor a los cuarenta del modo en que lo hacías a los dieciocho, te estás perdiendo algo, y si haces el amor a a los sesenta de la manera en que lo hacías a los cuarenta, te estás perdiendo algo. Todo eso cambia. La imaginación cambia. O dicho de otro modo: El crecimiento siempre es pérdida.
 Cada vez que vas a crecer, vas a perder algo. Pierdes aquello a lo que te aferras para sentirte seguro. Pierdes hábitos con los que te sentías confortable, pierdes familiaridad. Eso es importante, cuando uno comienza a cambiar hacia lo no familiar. En el mundo orgánico cuando algo comienza a crecer se está moviendo continuamente hacia movimientos extraños y cosas extrañas. Mira crecer los pájaros: caen, al principio no pueden volar. Su crecimiento es todo extrañeza. Mira a un muchacho de catorce años tropezando sobre su propios pies.

MV: La fantasía del crecimiento que uno encuentra en la terapia, y también en el pensamiento New Age, no incorpora este extrañamiento, que puede ser terrible y puede continuar durante años. Y cuando vemos a la gente pasando por ello, no solemos decir que están creciendo, más bien los consideramos fuera de ello. Y durante tal periodo ciertamente no se siente uno más potente en el mundo.

JH: La fantasía del crecimiento es una fantasía romántica, armoniosa, de una persona siempre en expansión, siempre en desarrollo, siempre creando, siempre mayor - y siempre integrando, poniéndolo todo junto.

MV: Y si uno no cumple la fantasía uno se ve como un fracaso

JH: Totalmente

MV
: De modo que esta idea de crecimiento puede ponerte en un continuo estado de fracaso!

JH: "Debiera ya haberlo superado, no estoy entero, no puedo abarcarlo, y si realmente estuviera creciendo ya tendría que haber salido de mi confusión hace tiempo"

MV: Te predispone para fracasar. Esto es realmente gracioso.

JH
: Es una idealización que te predispone a fracasar

MV: Porque entonces uno está continuamente comparándose con la fantasía de dónde uno debería estar en una escala ideal de crecimiento.

JH: Y predispone a algo peor. No predispones sólo al fracaso, sino a la anormalidad: "Soy raro". Y hace ésto al no mostrar respeto por la mismidad, por la consistencia, en la persona. La mismidad es una parte muy importante de la vida - se es consistentemente el mismo en ciertas áreas que no cambian, que no crecen.
Uno ha estado en terapia seis años y vuelve a casa para la Fiestas y abre el portal y uno ve a su familia y uno está exactamente de vuelta adonde estaba.Uno siente lo mismo que sentía! O uno ha estado divorciado por años, sin volver a ver a su cónyuge, aunque haya habido alguna comunicación telefónica, pero uno entra en el mismo cuarto y en sólo cuatro minutos hay un retroceso, el mismo chispazo que había tiempo atrás.
Algunas cosas permanecen las mismas. Son como rocas. Hay rocas en la psique. Hay cristales, hay hierro, hay un nivel metálico en el que algunas cosas no cambian.

MV: Y si esos elementos cambiaran, pudieran cambiar, uno sería tan fluido que uno no podría ser, no sería uno mismo. Uno sería peligrosamente fluido. ¿Dónde residiría eso que es uno, si la psique no dependiera de algunas cosas que no cambian? Y esta dependencia de lo inmutable está mucho más allá del nivel de control o de consentimiento del ego.

JH: Este aspecto inmutable, si uno retrocede en la filosofía, incluso antes de Aristóteles, fue llamado Ser. "El Verdadero Ser no cambia". Eso fue una fantasía. Otra gente diría: "El Verdadero Ser siempre cambia". No estoy discutiendo quién tiene razón, estoy arguyendo que ambas son categorías fundamentales de la vida, del ser. Uno puede mirar su vida con el ojo de la mismidad y decir: "Mi Dios, nada ha cambiado realmente". Luego uno puede mirarla con el otro ojo: "Mi Dios, qué diferencia. Hace dos años, nueve años, yo era así y asá, pero ahora todo eso ha desaparecido, ha cambiado completamente!"
 Este es uno de los grandes enigmas de los que hablaba Lao Tse, lo mutable y lo inmutable. La tarea en la terapia no es intentar hacer cambiar lo inmutable, sino cómo separar los dos. Si se intenta trabajar en lo que se llama una neurosis del carácter, si se intenta tomar a alguien que es profunda y emocionalmente lo que sea, y se trata de cambiar esa persona en algo otro, ¿qué se está haciendo? Porque hay partes de la psique que son inmutables.

MV: Y éso tiene que respetarse.

JH: Tiene que respetarse, porque la psique sabe más porqué se resiste al cambio de lo que uno lo sabe. Cada complejo, cada figura psíquica en tus sueños, sabe más acerca de sí y de lo que está haciendo y para qué está allí, de lo que uno sabe. De modo que uno podría también respetarlo.

MV: Y si uno, como terapeuta, no respeta eso, entonces uno no respeta a la persona.

JH: Y no tiene nada que ver con querer cambiar. Como el chiste: "Cuántos psiquiatras hacen falta para cambiar una bombilla eléctrica? Sólo hace falta uno, pero la bombilla tiene que querer cambiar realmente". Esta bombilla eléctrica que realmente quiere cambiar sin embargo no puede cambiar aquellas áreas de lo incambiable.

MV: La fantasía del crecimiento, la fantasía de la persona en permanente expansión, en permanente desarrollo -que es una fantasía muy fuerte allí fuera ahora, especialmente entre la gente educada y entre aquellos consumidores de libros de auto ayuda- no toma en cuenta lo inmutable en absoluto, no establece una dialéctica entre cambio e inmutabilidad. De modo que (volviendo a la relación de la terapia con la política) esta fantasía, sostenida por muchos tipos de terapia, no puede hacer sino que la gente se sienta como fracasada a la larga. Lo que, a su vez, no hace sino aumentar el sentimiento general de impotencia. Lo cual es un círculo vicioso.

JH: Hay algo más que la terapia hace y que creo que es vicioso. Internaliza las emociones.

Hillman mira hacia la Autopista de la Costa del Pacifico, llena de coches corriendo a tope

Estoy furioso despues de haber tenido que ir a mi análisis por la autopista. Los malditos camiones casi me sacan de la carretera. Estoy aterrorizado, en mi pequeño coche, y llego temblando a mi terapia. Mi terapeuta dice: "Tenemos que hablar de ésto"
De modo que comenzamos a hablarlo. Y descubrimos que mi padre era un bruto hijo de puta y que todo esto del camión me lo recuerda. O descubrimos que siempre me he sentido frágil y vulnerable, que siempre ha habido tíos más grandes con pollas más grandes, de modo que mi coche es un ejemplo típico de mi mi pequeñez y mi fragilidad y vulnerabilidad. O hablamos sobre mis ansias de poder, de que en realidad deseo ser un conductor de camiones. Convertimos mi miedo en ansiedad -un estado interior. Convertimos el presente en el pasado, en una discusión sobre mi padre y mi niñez. Y convertimos mi exasperación -por la polución el caos o lo que sea que despierta mi exasperación- en rabia y hostilidad. Nuevamente, una condición interna, si bien comenzaba en exasperación, una emoción. Las emociones son principalmente sociales. La palab ra proviene del latín "ex movere", mover hacia fuera. Las emociones conectan con el mundo. La terapia introvierte las emociones, llama "ansiedad" al miedo. Uno lo retrotrae, y trabaja en ello dentro de uno mismo. Un no trabaja psicológicamente en lo que esa exasperación le está contando respecto a los baches, los camiones, las fresas de Florida en Vermont en Marzo, acerca de quemar el aceite, acerca de políticas energéticas, basura nuclear, aquella mujer allá sin hogar y con heridas en sus pies - toda la cuestión.

MV: No querrás decir que no es necesaria la introspección, siendo tú mismo una persona introspectiva, no?

JH: Pongamos esto en cursiva para que a nadie le pase inadvertido: Esto no implica negar que uno necesite ir dentro - pero tenemos que ver lo que estamos haciendo cuando hacemos eso. Al ir dentro estamos apoyando la visión cartesiana de que el mundo ahí fuera es materia muerta, y que sólo el mundo interior está vivo.

MV: Un terapeuta me dijo que mi pena al ver un hombre de mi edad sin casa, era realmente un sentimiento de pena por mí mismo.

JH: Y tratar con ello significa ir a casa in trabajarlo en la reflexión. Eso es lo que ha llegado a significar trabajarlo. Y para ese entonces, has dejado de lado al hombre sin casa que está en la calle.

MV: También es, en parte, un modo que desconectarte de lo que podría llamarse Eros, la parte de mi corazón que busca tocar a los demás. Teóricamente esto es algo que la terapia intenta liberar, pero aquí hay una persona en la calle por la que siento algo y se supone que he de tratar con ese sentimiento como si no tuviera nada que ver con la otra persona.

JH: Podría ser que aquello en lo que más creemos: que la psicología es l único bueno que queda en un mundo hipócrita- no sea verdad? Podría la psicología, al trabajar en tí, ser parte de la enfermedad y no parte de la cura? Creo que la terapia ha cometido un error filosófico, que es que la cognición precede a la conacción: que el conocer precede al hacer o la acción. No creo que sea ese el caso. Creo que la reflexión siempre ha sido posterior al aconteciminto.

Reflexionan un rato sobre ello

JH: Lo que la terapia promueve es las relaciones, y sin embargo el trabajo puede importar tanto como las relaciones. Un cree que uno va a morirse si no está en una buena relación. Uno siente que el no estar una relación profunda, significativa, duradera, va a mutilarte, o que estás loco o neurótico o algo. Uno siente intensos ataques de añoranza y soledad. Pro estos sentimiento no sólo se deben a pobres relaciones; también provienen porque no está uno en ningún tipo de comunidad política que tenga sentido, que importe. La terapia presiona la cuestión de las relaciones, pero lo que intensifica estas cuestiiones es que no tenemos a) un trabajo satisfactorio o b) y quizás más importante aún, no tenemos una satisfactoria comunidad política.
Uno no puede compensar la pérdida de pasión y sentido en su trabajo cotidiano intensificando sus relaciones personales. Creo que hablamos tanto acerca de crecimiento interior y desarrollo porque estamos tan encajonados en intereses privados y mezquinos en nuestro trabajo.

MV: En un mundo donde la mayoría hace un trabajo que no sólo es insatisfactorio sino además, por sus presiones, profundamente inquietante; y en un mundo donde no hay nada más raro que un espacio que se siente como una comunidad, cargamos las relaciones con todas nuestras necesidades o esperamos que sean satisfechas por nuestra familia. Y luego nos preguntamos por qué nuestras relaciones y nuestra familia se rompen bajo la carga.

JH: Es extraordinario ver la psicoterapia, que provino de esos chalados de Viena y Zurich, y de los manicomios de Europa, hablar hoy el mismo lenguajes que la derecha republicana acerca de las virtudes de la familia. El gobierno y la terapia están en un acuerdo simbiótico, feliz respecto a la propaganda que hemos tenido durante tantos años de Ronald Reagan acerca de la familia. Y sin embargo la familia, sabemos sociológicamente, ya no existe. Las estadísticas son apabullantes. Y los actuales modelos de vida familiar, cómo la gente se siente y actúa en las familias que aún existen, han cambiado radicalmente. La gente no vive en familias de la misma manera; la gente "no quiere" vivir en familias. Hay familias rotas, medias familias, familias múltiples, todo tipo de familias enloquecidas. La idea de familia sólo existe en aquella población de pacientes burguesos que sirve a la psicoterapia. En efecto, la familia es hoy mayormente una fantasía del terapeuta blanco. ¿Por qué necesitamos esta familia a lo Norman Rockwell, este ideal ficticio, tan rampante actualmente en la política y en la terapia? No sé lo que ésto hace por el cuerpo político, pero sé lo lo que hace por la terapia. Para la terapia, preserva un ideal en su sitio para que podamos mostrar cuán disfuncionales somos. Mantiene el negocio en marcha; este sería el enfoque de Ivan Illich. Necesitamos clientes (Illich es un pensador tan hermosamente radical! Adoro su idea de que la terapia es una industria que tiene que hallar nuevos yacimientos que explotar. Los neuróticos comunes no colmarán las prácticas, de modo que la terapia tiene que encontrar nuevas "minas": casos geriátricos, despachos corporativos, niños pequeños, familias enteras)

Michael Ventura, escritor americano
MV: Pero hasta en el ideal Norman Rockwell de la familia feliz, auto suficiente, hay una distorsión de lo que las familias han sido por miles, probablemente decenas de miles de años. Durante ese tiempo, ninguna familia ha sido auto suficiente. Cada familia era una unidad operativa que era parte de una mayor unidad operativa, que era la comunidad -la tribu o el pueblo. Las tribus y los pueblos eran auto suficientes, no las familias. No es sólo que cada cual trabajara con los demás, cada cual también jugaba y oraba con los demás, de modo que el peso de las relaciones, y del significado, no se confinaba a la familia, y mucho menos a una relación romántica, sino que se dispersaba en la comunidad. Hasta la revolución industrial, la familia siempre existió en ese contexto.

JH: Y la familia siempre existió en el contexto de los propios antepasados. Nuestros huesos no están en este suelo. Ahora nustras familias con llevan a los antepasados con ellos. Antes que nada, los norteamericanos dejamos nuestros hogares a fin de venir aquí, y abandonamos a los antepasados. Segundo, ahora somos todos gente con nombre sin apellido. Acabo de estar en una conferencia de psicoterapeutas con setecientas personas, y todos tenían sus tarjetas con sus nombre. El primer nombre estaba en mayúsculas grandes, y el apellido en letra pequeña, debajo.

MV: Y en ese apellido están los antepasados, el país, el residuo del pasado.

JH: Todo está en el apellido. El primer nombre es moda, tendencia social. En una generación hay montones de Tracys y Kimberlys, Maxes y Sams, en otra generación uno tiene Ediths y Doras, Migueles y Davides. Uno tiene sus antepasados consigo en la psique cuando uno usa su apellido. Uno tiene sus hermanos y hermanas consigo, tienen el mismo nombre. Cuando me llaman sólo Jim, soy simplemente Jim, no tiene características.
Tener sólo un nombre sin apellido es un signo de ser un paisano, un esclavo, una persona oprimida. A lo largo de la historia los esclavos sólo han tenido nombres sin apellidos. Ahora toda nuestra nación tiene sólo nombres sin apellidos. En aquella conferencia, la única gente que tenía apellidos eran la facultad -los veinticinco a quienes los otros setecientos pagaban para ver y oir. Teníamos nuestros apellidos en letras grandes, y nuestros nombres en letras pequeñas. Pregunté acerca de esto, y se me dijo "No queremos que la gente se dirija a Uds. como James o Jim o Bob o Bill, queremos que lo llamen Sr. Hillman"
En esto la terapia no es distinta; es cómplice también de la convención. Los primeros casos de análisis, los de Freud o Jung, sólo tenían nombres sin apellidos: Anna, Babette. Se suponía que mostraba intimidad e igualdad...

MV: Y anonimato....

JH: Lo que en verdad hace, es despojarte de tu dignidad, las raíces de tu individualidad, porque cubre a los antepasados, que también están en la consulta. Peor aún, este modo de hablar concentra toda la atención sobr mí, Jim, mi pequeña manzana, ignorando toda la complejidad de mi bagaje social, mis raíces raciales. Deberíamos tener tres o cuatro apellidos, todos con guión, como en Suiza o en España, con mi apellido materno también incluido. Nadie es simplemente Jim.

MV: Soy demasiado norteamericao para eso, "me gusta" poder dejar atrás algo de eso. A pesar de ello, debiéramos llevar los apellidos de ambos padres, al menos -pero no con guión.

Hablando de esclavos: los patrones y los propietarios casi siempre se llaman Mister (Señor), pero tienen la libertad de dirigirse a sus empleados por sus nombres. Y entre los trabajadores de supuestamente igual status, no es infrecuente que los hombres sean llamados por su apellido, mientras que las mujeres casi siempre son llamadas por sus nombres, a menos que sean realmente exigentes. De modo que cuando usamos nombres también estamos tratando con el poder. Estamos reforzando ciertos tipos de autoridad y de desigualdad.

Pero quiero volver a algo: que el promover la familia ideal es un modo de "volvernos" disfuncionales (enfermos), porque ese ideal hace que todo lo que queda fuera de él, por definición, sea no ideal, esto es: disfuncional. Sin ese ideal, tan sólo seríamos quienes somos.

JH: El ideal del crecimiento nos hace sentir estancados; el ideal de familia nos hace sentir locos.

MV: Tenemos estas idealizaciones que nos hacen sentir locos, aún cuando no vemos ningunos de estos ideales en la vida. Me siento loco por no poder estar en una relación toda mi vida, aún cuando al mirar alrededor no vea a nadie en una relación para todo la vida

JH: Conozco gente que han estado casados por cincuenta años, y más...

MV: To también, un un miembro es un alcohólico, o ha sido muy infiel, o ha estado lejos, o no han hecho el amor en décadas (literalmente), o uno de ellos es un gay en el armario. Estos no son meros ejemplos abstractos, esta es gente que conozco. La mayoría de los aniversarios de bodas de oro se verían muy distintos si se supiera lo que cada cual encubre. Y sin embargo continuamos midiéndonos por referencia a estos ideales

JH: Y la psicología idealiza la familia en otro modo, acaso más destructivo: la psicología supone que tu personalidad y conducta están determinados por tus relaciones familiares durante la niñez.

MV: Bueno, la gente crece de algún modo, y cómo crezcan determina su vida, ¿verdad?

Hay un largo silencio incómodo entre ellos. El gasolero ha desaparecido del horizonte, pero el tráfico aún está embotellado en la autopista. Un avión de un solo motor que planea sobre Santa Monica Pier arrastra un cartel amarillo deseando feliz cumpleaños a alguien llamada Eliza. Más allá en la costa, 7474s despegan de LAX uno tras otro y hacen un lento giro sobre el mar. La mendiga se ha despertado -sus ojos están abiertos-, pero no se ha movido. Hillman aclara su garganta

JH: El contenido principal de la psicología norteamericana es psicología del desarrollo: lo que te pasó al comienzo es la causa de lo que te ha pasado más tarde. Esa es la teoría básica: nuestra historia es nuestra causalidad. Ni siquiera separamos historia (history) como una narración (story), de la historia como causa. De modo que uno tiene que retroceder a la infancia para descubrir porqué eres del modo en que eres. Y así cuando la gente está fuera de sí, o molestas o enfadadas o lo que sea, en nuestra cultura, en nuestro mundo psicoterapéutico, regresamos a nuestras madres y nuestros padres y nuestras infancias.

Ninguna otra cultura haría eso. Si en otra cultura uno está fuera de sí, o muy turbado, o impotente o anoréxico, uno mira lo que ha comido, o quién ha estado haciendo conjuros sobre uno, o qué tabú uno ha transgredido, o qué no se ha hecho bien, cuando uno ha faltado a los dioses o no ha tomado parte en la danza, ha roto alguna costumbre tribal. Lo que sea. Podrían ser miles de cosas distintas -las plantas, el agua, las maldiciones, los demonios, los dioses, estar fuera de contacto con el Gran Espíritu... Pero nunca, jamás, sería lo que e ocurrió con tu padre y tu madre cuarenta años atrás. Sólo nuestra cultura usa ese modelo, ese mito.

MV (abrumado y confundido): Bueno, por qué no puede ser verdad? Porque la gente dirá... bueno, yo diré: "Eso es por lo que soy como soy"

JH: Porque ese es el mito en el que crees.

MV: ¿Qué otro mito puede haber? Eso no es un mito, eso es lo que ha ocurrido!

JH: "Eso no es un mito, eso es lo que ha ocurrido!". En el momento en que decimos que algo es "lo que ha ocurrido" estamos anunciando: "Este es el mito que ya no veo como mito. Este el el mito a través del cual no puedo ver". "Eso no es un mito, eso es lo que ha ocurrido!" sugiere que los mitos son las cosas en las que NO creemos. Los mitos en que creemos y que están en el medio de ello, a esos los llamamos "hechos", "realidad", "ciencia".

Pero supongamos que alguien lo considerara diferentemente. Digamos que lo importa es que tienes una simiente en ti, eres una cierta persona, y esa persona comienza a aparecer temprano en tu vida, pero está allí todo el tiempo a lo largo de tu vida. Winston Churchill, por ejemplo, cuando era un escolar, tenía muchas dificultades con el lenguaje y no hablaba bien. Fue metido en lo que llamaría la clase correctiva de lectura. Tenía problemas con la escritura, al hablar y al deletrear. Por supuesto que los tenía! Este niñito era un ganador del Premio Nobel de literatura y tenía que salvar al mundo occidental mediante su discurso. Naturalmente que tenía un defecto en el habla, por supuesto que no podía hablar con facilidad cuando tenía once o catorce- era demasiado para llevar.
 O tomemos a Manolete que, cuando tenía nueve años, supuestamente era un niño delgadito y asustadizo que se aferraba a su madre en la cocina. Y así llegó a ser el mayor torero de nuestra era. La psicología dirá "Sí, llegó a ser un gran torero porque era un niñito tan asustadizo que compensó todo eso llegando a ser un héroe tipo macho". Eso sería psicología adleriana: tomas tus deficiencias, tu inferioridad, y la conviertes en superioridad.

MV: Esa noción se ha infiltrado en todas partes -tanto el feminismo como los movimientos masculinos dependen de es más de lo que suponen.

JH: Pero supongamos que lo tomas de la otra manera, y lees la vida de la persona hacia atrás. Entonces dirías, Manolete era el torero más grande, y SABIA eso. Por dentro, su psique sentía a los nueve años que su destino era encontrarse con toros negros de cientos de kilos, y con grandes cuernos. Por supuesto que se cogía a las faldas de su madre! Porque no podía contener esa capacidad -a los nueve años tu destino está allí, y uno no puede manejarlo. Es demasiado grande. No se trata de que era inferior; tenía un gran destino.
 Ahora, suponga que contemplamos de ese modo a nuestros pacientes. Suponga que miramos a los niños que son raros, o tartamudos, o temerosos, y en lugar de ver esto como problemas de desarrollo los consideramos como teniendo algo grande en su interior, algún destino que aún no son capaces de manejar. Es mayor de lo que ellos son, y su psique lo sabe. Allí hay una manera muy diferente de leer tu vida. En lugar de leer tu vida hoy como el resultado de fracasos de niñez, lees tu niñez como un ejemplo en miniatura de tu vida, como un camafeo de tu vida -y te das cuenta d que no conoces realmente tu vida hasta que tienes cerca de ochenta años- y entonces eres demasiado mayor para ponerla en foco, o incluso para preocuparte de ello.

MV: Pero eso es demencial. ¿Cómo puede un niño saber lo que va a ocurrirle?

JH: Nuestros niños NO PUEDEN saber lo que va a ocurrir, porque NUESTROS niños no están siendo imaginados como niños platónicos, que nacen en este mundo sabiendo todo. "El alma sabe quienes somos desde el comienzo", dicen otras teorías de la niñez. Estamos atrapados en nuestra teoría especial de la niñez. De acuerdo a ella, un niño llega al mundo con unos pocos mecanismos innatos, pero sin un destino.

MV: Lo que Ud. dice hace sonar algo en mí. Hay un libro de fotos llamado "Tal como eran", con gente famosa cuando eran niños, y es sorprendente cómo, a los cuatro o a los seis o a los nueve años, Abbie Hoffman y J. Edgar Hoover y Franz Kafka y Joan Baez y Adolf Hitler ya se veían - bueno, como sus destinos.

JH: ¿Y por qué no? Quiero decir, un árbol es el mismo árbol todo el tiempo. Una cebra es una cebra desde su primer día.

MV: Sí, sí, todo eso me gusta, me gusta mucho pero... Hillman, cómo sabe el niño lo que va a ocurrir?

JH: Ventura -No creo que el niño sepa lo que va a ocurrir, creo que eso es demasiado literal. Creo que el niños siente...
No, HAY niños que saben lo que va a ocurrir. Había esta gran cellista, una mujer que murió hace poco, era muy joven. Jaqueline du Pré. No sé de qué murió, pero fue uno de los grandes cellistas del mundo. Cuando tenía cinco años escuchó un cello por la radio y dijo "Quiero lo que hace ese ruido" o "lo que suena así". Ella sabía. Estaba allí. Y ese es a veces lo que ocurre con músicos geniales. Con frecuencia saben.

MV: De hecho, ahora que lo pienso, no es tan raro con artistas. No soy un genio, pero desde los nueve años sabía que iba a ser un escritor y nunca hice el menor esfuerzo para ser otra cosa.

JH: Pero no usemos estos ejemplos, son demasiado claros. La mayor parte de la gente no tiene esos sentimientos; a los veinte todavía están a tientas. Pero creo que hay indicios, como pequeños nudos en los bordes de un árbol. A medida de que el árbol crece -un árbol joven, digamos una haya- hace un pequeño nudo, y estos nudos se vuelven ramas y eventualmente se vuelven enormes ramas. Creo que el niño tiene estos pequeños nudos. No sabe los que va a ser, pero tiene sus indicios, sus tendencias, sus pequeñas presiones, sus pequeñas obsesiones.

MV: Y usualmente no sólo no se honran estas obsesiones, sino que muchos padres las perciben como amenazantes. "Debiera salir más, no tiene amigos" "No debería ser tan seria" "Cómo va a mantenerse si lo único que hace es dibujar?" "Ese chico no es normal" -lo que usualmente significa: "Ese chico no es fácil".
Conozco una mujer que apenas si fue a alguna de sus clases en el Instituto, no merecía graduarse por sus notas, pero se graduó puramente por la fuerza de su personalidad y porque era una líder y una organizadora increíble. En su último año llegó a ser jefa del consejo de estudiantes y organizaba prácticamente todo lo que ocurría en la escuela. El primer trabajo que consiguió al acabar los estudios, fue como camarera en un restaurante. Un año más tarde era la administradora del restaurante, y un año más tarde la copropietaria. Cuando tenía unos treinta años, ya había producido dos películas y era una ejecutiva de uno de los estudios más importantes. La educación que le ofrecía el instituto era inservible para ella, pero obtuvo allí su propia educación ejercitando sus talentos políticos y administrativos como líder y organizadora. De modo que no sólo ocurre con los artistas. Mientras más lo pienso, más veo que esto ocurre con mucha frecuencia.

JH: Nuestra cultura no lo ve porque no sólo no tenemos teorías con qué verlo, sino que estos fenómenos (que, como dice, no son raros) minan las teorías que tenemos -teorías que han construido una industria muy ventajosa a partir de y siendo parte de nuestra fe religiosa en la historia.

MV: Mientras más lo pienso, uno tiene una imagen de como se verá su rostro. Uno siente otra gente en uno, que son mayores, y que le hablan -hablan conmigo, en todo caso. Tengo en mí un hombre mucho mayor que me habla cada día, tranquilamente, usualmente con amabilidad, pacientemente, a veces con firmeza cuando realmente estoy liado, siempre con humor. Me gusta mucho; parece con mucho la mejor parte de mí. Nunca antes había pensado en él bajo esta luz.

Hillman comienza a hablar

MV: No, déjeme continuar mientras pienso en ello, otra aspecto de lo que creo que Ud. apunta. Conozco varios hombres que, como yo, están en sus cuarenta años y comienzan a sentirse de mediana edad en la carne, y luego dicen: "Mi cuerpo me está fallando". Incluso tiñen su cabello y mienten respecto a su edad. Y conozco mujeres de la misma edad, no estrellas de cines sino mujeres que nunca hubiera creído que harían esto, que se ponen implantes de pecho, se hacen estiramientos. Y me preocupan, porque están insultando a la gente mayor en ellos. Y estos insultos están debilitando a los mayores en ellos. De modo que cuando finamente tienen sesenta y cinco, cuando ha llegado su turno de ser de sesenta y cinco años, esa persona de sesenta y cinco años ha estado tan insultada y debilitada que ya no puede hacer su tarea

JH: Ud. está afirmando que no hay sólo nudos, sino que hay dados todo un reparto de personajes. También lo creo así. Vi el dibujo de una mujer de unos cuarenta y cuatro años. Era un dibujo a lápiz, muy conmovedor. No le gustaba porque la hacía aparecer demasiado mayor. Le dije "Ese dibujo, esa es la mujer mayor que la espera al final del pasillo". Allí están. Estas figuras son nuestros acompañantes, siempre están alrededor, y necesitan fortalecimiento todo el camino. Michelangelo lo llamaba "la imagen en el corazón".
Es decir, ¿cómo es que podemos volvernos de treinta y cinco cuando tenemos veinticinco? Tiene que haber una forma de ser de treinta y cinco que ponemos fuera.

MV: Se modo que estamos diciendo "No sabes lo que va a ocurrir, pero sientes la gente de adentro. Así estás diseñado, si la cultura de tu familia no ha demolido ese modo de sentir cuando eres muy joven"

JH: La forma de esa gente, las figuras, ya está ahí. Quieres fortalecer estas figuras a medida de que andas.
Hillman se detiene
Hay mucho miedo de que no haya nadie allí. Creo que este uno de los grandes temores detrás de teñirse el cabello o quitarse las arrugas alrededor de los ojos. "Cuando cumpla cincuenta voy a estar vacío, no hay nadie allí". Porque ¿cuál es el sentido de estar vacío? Es porque no hay nadie allí.

MV: Y si hemos insultado a la gente mayor en nuestro interior suficientemente y les hemos atacados cada vez que, por ejemplo, maldijimos a un conductor mayor....

JH: O la persona ante ti en el supermercado que no paga lo suficientemente rápido-

MV: Cada vez que hicimos eso hemos asustado y diminuido a los viejos en nosotros, y estas figuras se encogen hasta que acaso NO HAY nadie allí.

JH: Hay otro modo en que lo hacemos. Cada vez que uno dice "No tengo tiempo para el dolor", cada vez que uno oculta su enfermedad. Tus enfermedades son modos parciales de desarrollar la gente mayor. Son los modos de desarrollar el conocimiento de tu propio cuerpo. Las enfermedades te cuentan cosas tremendas acerca de qué puedes comer y cuándo puedes comerlo, que ocurre en tus profundidades, que ocurre en tus cojones, que ocurre con tu piel. Las enfermedades son tus maestros, especialmente maestros de hacerte mayor. Devaluar las enfermedades y suprimirlas te aleja de estas figuras. Insultamos a la gente de adentro por lo que hacemos con nuestras debilidades.

MV: Y a medida que nos hacemos mayores eso se da la vuelta, y nos disgusta la gente joven

JH: Así es.

MV: Y cuando atacamos a la gente joven, del mismo modo impaciente en que habíamos atacado a los mayores, debilitamos nuestros yos más jóvenes que aún están en nosotros, del mismo modo que los yos mayores estaban en nosotros cuando éramos jóvenes

JH: Verdaderamente. Atacamos a los jóvenes en nosotros. Como dices, los jóvenes que nos dan deseos, nos envían fantasías. Y así ya no nos permitimos sentir o imaginar la sexualidad; ya no nos permitimos imaginar riesgos -los increíbles riesgos que toman los jóvenes! Tan sólo lo hacen! No nos permitimos arriesgarnos en el sentido de abandonarnos, dejarnos ir.
Los grandes viejos que uno conoce fueron una vez maestros de dejarse ir, tremendo coraje -y algunos aún lo son, intrépidos al cruzar la calle, al pasearse por la noche.

MV: Y en especial rechazamos y atacamos a los adolescentes, no podemos aguantar estar entre ellos, porque nuestra propia adolescencia es tan dolorosa.

JH: El enamorarse, el romance, las fantasías suicidas de la adolescencia-

MV: Y todos esos sueños que uno no llegó a realizar. Y no se le puede decir a nadie algo peor que "te comportas como un adolescente"

JH: Prueba con "te estás volviendo mayor"

MV: Cuando se tienen cuarenta y se llega a la llamada crisis de la media edad, cuando se está pasando de nuevo por una especie de adolescencia, porque se está rompiendo con una serie de costras, eso es despreciado con un "¿Qué te ocurre, es que estás pasando por la crisis de la media edad?"

JH: Y se pasa por otra a los sesenta

MV: Y si uno se da la vuelta y dice "Estás en lo cierto, y mejor será que no te cruces en mi camino", entonces se te considera un loco. "Muchacho, Ventura está rayado". Cuando lo que uno de verdad está diciendo es: "Estoy mutando"

JH: "Estoy mutando y esto al comienzo de algo, y cuando estoy al comienzo de algo soy un loco"

MV: "Lo incambiable en mí está quietamente sentado en el centro de todo lo que está cambiando, y mucho se está dejando caer"

Se quedan un momento en silencio. La gente que pasa de paseo delante del banco, los conductores que avanzan poco a poco en ambos sentidos por la autopista de la costa, la gente que nada o toma el sol en la playa, la tripulación de otro petrolero ahora a la vista, y los marineros de ls sábados en pequeñas barcas están fuera del pequeño círculo de su calma. Por el momento, estos dos hombres ni siquiera se dan cuenta.

MV: Bueo, de modo que la psicología del desarrollo, la idea de que todo lo que ahora soy fue provocado en mi niñez, como mínimo deja fuera demasiado y podría ser equivocada. Sí, pero qué hay con todo ese tiempo y dinero que he gastado en terapia por haber sido abusado sexualmente y todo eso? Parecía importante en su momento!

JH (riendo): Sí, parece importante en su momento. Bueno, ¿de qué se trata? Si vamos a ser viciosos, diremos como hubiera dicho Ivan Illich, que es un modo de mantener el comercio psicoterapéutico, que es un un gran negocio que requiere nuevo material crudo como los malos tratos, los traumas, los abusos de infancia. Y su uno cree -como lo hacemos, inconscientemente- en el mito del desarrollo más que en bellotas y nudos, estructura o esencia, lo que ocurrió entonces tiene que ser abrumadoramente importante. Pero ¿qué hay del hecho de que los niños hayan sido abandonadas, violados y maltratados durante siglos -y no se lo considerara importante?

MV: ¿Qué hay de eso? ¿Quizás esas culturas no estaban tan avanzadas como la nuestra?

JH: Vamos, no creerás eso

MV: Tienes razón. No lo creo. Pero mucha gente sí, e incluso llegan a decir que una parte significativa de la explicación del por qué el planeta en el que vivimos está social, económica y ecológicamente expoliado es el abuso de niños, cientos de años de abusos. (Lo cual no se justifica históricamente, de paso. La relaciones sexuales obligatorias han estado con nosotros desde el alba de los tiempo, a juzgar por los mitos antiguos y los cuentos, y la expoliación del planeta sólo ha ocurrido desde el comienzo de la Era Industrial, hace doscientos años)

JH: El hecho de que todos estén preocupados por los niños es exactamente el punto que hice antes, de que el arquetipo del niño domina el pensamiento terapéutico de nuestra cultura. Sostener que el abuso es la cosa más importante en nuestra cultura, que nuestra nación va a decaer a causa del abuso, o que ello está en la raíz de porqué explotamos y maltratamos la tierra, como algunos dicen, es el punto de vista del niño.

MV: Y significa estar atrapado en ese punto de vista.

JH
: No digo que no ocurra que se abusa de los niños o se los maltrata. Sí que se los maltrata, sí que se abusa de ellos, y en muchos casos es absolutamente devastador. Pero la terapia lo hace aún más devastador por la manera que piensa acerca de ello. No es sólo el trauma lo que hace el daño, sino el recordarlo traumáticamente.

MV: La terapia, en efecto, agrava y se aprovecha del abuso por el modo que piensa en ello. Pero ¿qué significa "recordar traumáticamente"?

JH: Bueno, digamos que mi padre me pegaba con el cinturón, o acaso me violaba o me masacraba una y otra vez. A veces estaba borracho cuando lo hacía, a veces sólo lo hacía porque era un mezquino desgraciado, a veces me golpeaba porque no sabía a quién más pegar. Y yo continúo recordando esas violaciones. Permanezco una víctima en mi recuerdo. Mi recuerdo continúa haciéndome una víctima. En segundo lugar, continúa manteniéndome en la posición del niño, porque mi recuerdo está atrapad en el enfoque del niño, y no he cambiado mi recuerdo. No es que no ocurriera el abuso -no estoy negado que ocurrió o que necesito creer que concretamente ocurrió. Pero podría pensar acerca de la brutalidad -re enmarcarla, como se dice- como una experiencia de iniciación. Estas heridas que me provocó me han empujado a entender el castigo, entender la venganza, entender la sumisión, entender la profundidad de la rabia entre padres e hijos, lo cual es un motivo universal- y he tomado parte en ello, he estado "en" eso. Y así, de algún modo, he cambiado el recuerdo de ser tan sólo un niño víctima de un padre mezquino. He entrado en la dimensión de los cuentos, de los mitos, la literatura y el cine. Con mi sufrimiento he entrado en un mundo imaginal, y no sólo traumático.

MV: Uno ha entrado en lo que los pueblos tribales podrían llamar el tiempo del ensueño.

JH: Sí. Parte del tiempo del Ensueño.

MV: Esto te ha ocurrido no sólo en la cotidianeidad, sino también en el tiempo del Ensueño, pues todo lo que ocurre en un sitio ocurre e el otro. "Como arriba, abajo", según enseñaban los antiguos. Que esto te haya ocurrido en el tiempo del Ensueño significa: a) que es un acto mitológico, y b) que no ocurrió veinte años atrás: está ocurriendo ahora, siempre ha ocurrido, siempre ocurrirá. Lo cual no es tan deprimente como suena. Esto quiere decir que su significado siempre puede cambiar. Es un ámbito donde la vida literal y la vida mítica se encuentran. Eso es lo que las heridas son. Y luego hay c) que el abuso está conectado, en el contexto del tiempo del Enseño, con muchos, muchos actos mitológicos, algunos brutales y otros hermosos, en lugar de ser tan sólo el mito más importante de tu acto. De modo que hay un sentido en el que-

JH: Se vuelve más intenso cuando se vuelve menos personal.

MV: Correcto

JH: Más intenso en el sentido de cuán tremendamente importante es. Es más importante que "yo", de un extraño modo.

MV: Porque en el tiempo del ensueño, en el modo mitológico de pensar, está unido con muchos otros acontecimientos que son más importantes que yo.

JH: La terapia tiende a confundir la importancia del acontecimiento con la importancia del yo.

MV: Puedo oír una voz que en mí dice: "Pero esto ha ocurrido, no es mitológico, maldita sea!". A la vez, como cualquier periodista o policía puede decir, si hablas diversas personas acerca de un hecho que han testimoniado, tendrás varios hechos distintos. Sé que en mi propia familia, si me pides a mí y también a mi hermana que describamos a nuestra madre, tendrás dos madres totalmente diferentes, sin que ninguno de nosotros mienta. La memoria es un tipo de ficción, y no podemos evitarlo. De modo que somos la creación de las historias que nos contamos. Y no nos damos cuenta de que nos contamos historias.

JH: No somos conscientes de estar contándonos historias. Creo que Freud se refería a eso cuando dijo: "Es cómo uno recuerda, no lo que de hecho ocurrió". El recuerdo ese lo que crea el trauma. Y todo el mundo ha estado atacando a Freud últimamente, diciendo que Freud tapaba, que no admitía que estos abusos infantiles realmente ocurrieron. Ocurrieran realmente o no, el punto de Freud, lo cual es tremendo, es que lo importante es lo que la memoria haga con ellos. No sabemos que nos contamos historias. Y ello es parte de la dificultad en la formación en la psicoterapia, que los psicoterapeutas no conocen suficiente literatura, suficiente teatro, o suficiente biografía. El aprendiz aprende casos y diagnósticos -cosas que no abren necesariamente a la imaginación. De modo que los aprendices no se dan cuenta de que están tratando con ficciones. Esto no es decir que las cosas no sean literalmente reales también -

MV: Pero en la sala de consulta hay, tiene que haber alguien contando una historia. La forma es una historia. Tienes razón, es raro que gente cuyo trabajo consistirá en su mayor parte en escuchar historias, no sepan nada de literatura y de periodismo y incluso de los registros judiciales, acerca de cómo la gente cuenta historias.

JH: Respecto al abuso, el abuso real en la temprana infancia -lo que hace el daño, además del shock y el horror y todas esas otras cosas, es que el abuso temprano tiende a literalizar la imaginación. O bien literaliza la imaginación o la disocia en múltiples personalidades, de modo que está escindida. Y eso ES el daño. Pero adolescentes de, digamos, trece a diecisiete años, seducidos por sus padrastros (o por quienes les seduzcan), esa ya es una cualidad diferente de abuso, diferente de la de un niño de dos o tres años. Hay diferentes niveles en esto, aunque lo agrupan todo en una cosa, de modo que tenemos todo tipo de gentes proclamándose víctimas de abuso e identificándose como niños heridos. La seducción en las familias, como has dicho, es cosa antigua. No es lo mismo que violar brutalmente a un bebé. Hay hacer distinción de gradaciones-

MV: - porque si no lo hacemos, no podemos pensarlo bien. Cuando aquellos recuerdos de abuso sexual comenzaron a alcanzarme -lo cual ocurrió cuando cumplí cuarenta años- después de un mes de accidentes de coches y agujeros negros, fui a un terapeuta. Una y otra vez volvía a lo del abuso y a mi madre, y él esbozó una sonrisa y dijo: "Sabe, lo que le ha ocurrido ha forjado una conexión con los misterios del alma, verdad? Y escribe acerco de eso, verdad? Habría podido escribir sobre otra cosa?"
Me quedé completamente sorprendido de que dijera eso. No disminuyó mi ira ni mi temor respecto a mi madre, pero me empujó a dejar de considerar la experiencia como un niño. Tenía que contemplarla desde el punto de vista de cómo había vivido mi vida como adulto. Ahora que he acabado de ocuparme de la gran ira que sentía hacia mi madre o hacia la otra gente de mi niñez y mi adolescencia que intentaron hacerme lo mismo, pero-

JH: Cuando dices ""me he ocupado de", hay la hipótesis de que la ira hacia tu madre "se supone" que se va hacia algún lado. Y no voy a presuponer eso.

MV: Bueno, esta es un enorme presuposición en nuestra cultura ahora, que esta ira y furia y dolor se suponen que deban procesarse (trabajarse). Una palabra que odio, además -psique procesada, como comida procesada.

JH: Si, lindas lonchas finas de queso amarillo. Ponlo en un paquete y etiquétalo.

MV: Pero ¿qué se supone que se puede hacer con ello sino trabajarlo? ¿Cómo diablos va uno a "individualizarse" o incluso a crecer, sin trabajarlo?

JH: Bueno, ¿qué hizo Jonathan Swift? Escribió las sátiras más increíbles. ¿Qué hacía la gente en las obras de venganza isabelinas y jacobinas? Quiero decir, eso es tremendamente poderoso. ¿Qué hizo Joyce con sus sentimientos por Irlanda? ¿Qué hizo Faulkner con sus sentimientos por el Sur? Este tipo de procesamiento es realmente difícil. Esta es la sustancia del arte. Rilke dijo acerca de la terapia:" No quiero que me quiten los demonios porque también me quitarán mis ángeles" Heridas y cicatrices son la sustancia del carácter. La palabra "carácter" significa, en su raíz, "marcado o tallado con líneas agudas", como las heridas iniciáticas.

MV: Eh, no todos podemos ser artistas. No todos somos Joyce o Jonathan Swift. La mayoría somos gente trabajadora de un tipo u otro. ¿Qué se espera de 'nosotros'?

JH: No es cuestión de ser literal respecto a los artistas. Es que hay un modo en que la imaginación puede trabajar con estas cosas poderosas. Los artistas simplemente son modelos de gente que se vuelven a la imaginación para trabajar con cosas. Por ello es necesario leer la biografía de los artistas, porque las biografías muestran lo que hicieron con sus traumas; muestran lo que puede hacerse -no lo que hicieron sino lo que puede hacerse- mediante la imaginación, con el odio, con el resentimiento, con la amargura, con los sentimientos de ser inferior, inútil y sin valor. Los artistas encontraron modo en la imaginación para procesarlo, si lo prefieres.
Lo segundo es que nuevamente supones con tu pregunta que no puedes llevar herrumbre sin procesar. Supongamos que uno considera estas cargas como minerales-

MV: Hay rocas en la psique -tengo rocas en mi cabeza.

JH: Mineral, rocas, que constituyen el carácter, la idiosincrasia peculiar que eres. Así como tienes cicatrices físicas, tienes máculas en el alma. Y son rocas. Y son lo que tú eres. Es propio de nuestra cultura creer que estas cosas deben disolverse. ¿Es una fantasía de fundido? ¿debemos ser todos agradables? En servicio a esta fantasía maltratamos nuestro propio material crudo. Quiero decir, uno va a otra cultura y la gente que sufre, sufre por los hechos de su existencia. Y por "otra cultura" quiero decir nuestra cultura callejera -afro americanos, latinos, y los pobres del campo, y esa mujer allí en el césped.

MV: Si, si uno es un artistas uno "sabe" que esa sustancia es tu herrumbre- uno sabe eso, y por ello muchos artistas se mantienen alejados de la terapia. No quieren que esa herrumbre se procese del modo erróneo.

JH: La obsesión que impide que se valore como herrumbre es la obsesión con el procesamiento, la obsesión con suavizarlo todo. La herrumbre no es dañina a menos que pienses que no debiera estar ahí. Eso es lo que quiero decir cuando sugiero que la actitud terapéutica daña el potencial real de la gente. Porque, como diría Ivan Illich, la terapia quiere mejorar el sufrimiento en la herrumbre. Y nuestra cultura acepta la presuposición de que debe mejorarse

MV: Entonces, si estamos diciendo que esto es lo que terapia no puede o no debiera hacer, ¿qué es lo que la terapia puede hacer?

JH: Hacer-de-estas-cosas-algo-sentido. Es lo que solía llamarse levantar la represión y traer a la conciencia. Yo prefiero decir: hacer que esta cosas sean sentidas. Lo veo como una especie de construcción de puertas, apertura de conductos, hacer canales, como una operación gigante de by pass, poniendo todo tipos de nuevas tuberías para que las cosas fluyan unas en otras. Recuerdos, acontecimientos, imágenes, todas se vivifican. Y nuestros sentimientos acerca de esta herrumbre se vuelven más sutiles. Aprendemos a apreciarla. Esto es algo que la terapia puede hacer.

MV: De modo que no es que digas a la gente "No vayan a terapia"

JH: Digo a la gente "SI vas a terapia, cuidado con la alianza entre el terapeuta y la parte de ti que no quiere sentir la herrumbre" Hay muchas maneras de reprimir el sentir la herrumbre, uno de los cuales consiste en trabajarla. La diversas escuelas de terapia tiene diversos sistemas de procesamiento, pero TODOS ellos son para "reparar". Desde mi punto de vista, reparar lo que va mal reprime la herrumbre

MV: "·Procesar"(trabajar) es con frecuencia "represión" disfrazada. Realmente agudo!

JH: "Esto duele, maldita sea, esto duele". Y el primer movimiento para alejarse del dolor es: "¿Qué hago con esto? ¿Qué tomo para quitarlo?"

MV: "¿Con qué nombre clínico puedo llamarlo?"

JH: "¿Cuál es el tratamiento?" Todas son maneras de tratar con "Esto duele". Pero hasta que uno haya estado en el dolor, explorado el dolor, no sabe nada sobre él. No sabes por qué está allí. ¿Por qué la psique lo ha puesto allí?

MV: "Explorar el dolor" suena sospechosamente como procesar: "Trabajarlo"

JH: -sí, esa es la expresión que indica procesarlo. Pero no es lo que quiero decir con explorar el dolor. La cuestión a preguntar es "¿cómo trabaja realmente la terapia?" No estoy seguro de que la terapia misma -esto es, entendimiento, recolección, comprensión, participar en ello, ver patrones, abreacionar-

MV: ¿Qué quiere decir "abreacionar"?

JH: significa "sacarlo fuera" -no estoy seguro de que ninguno de estos modos de operar, que se suponen que son modos de procesamiento psicológico, realmente lo consigan. Lo que sí creo que lo consigue son los seis meses o seis años de preocupación. El duelo. El largo ritual de la terapia.

MV: Ahhhhh

JH: Las horas tontas.

MV: El volver sobre ello una y otra vez, hablar de el asunto y volver a hablarlo, no importa lo que digas o hagas, tan sólo volver una y otra vez a ello.

JH: Y un día ya no se siente igual. El cuerpo ha absorbido el golpe. Pero no estoy seguro de que sea porque lo has trabajado o hayas logrado entenderlo o comprenderlo. Creo que también podría ocurrirle a la mujer llorando en la iglesia ante el altar de José.

MV: Porque uno se sienta con ello

JH: Se sienta EN ello.

MV: En ello. Y estar EN ello, en cualquier forma, es la exploración.

JH: Se está en ello un momento, luego se está con ello un rato, y luego le haces visitas.

MV: Y luego ello camina contigo en lugar de por encima tuyo.

JH: Y hasta puede llegar a irse por su propio camino

MV: ¿Y por qué esto no es trabajarlo?

Hillman permanece en silencio

MV: Te diré porque no es trabajarlo. Porque no estás purificándolo y transformándolo en otra cosa.

JH: No lo estás transformando

MV: Trabajarlo implica "Puedo coger este herrumbre y transformarlo en un arado. Puedo volverla una herramienta con lo cual podré vivir más eficientemente" Y eso implica que de alguna manera, mágicamente, si hago eso entonces la herrumbre ya no estará más allí.

JH: "O bien puede usarlo o bien puedo liberarme de ello, pero es el colmo de la ineptitud tenerlo colgando donde no no es aprovechable y sin embargo anda por allí". Esto es lo que hace que nosotros, los americanos, los americanos blancos, seamos psicológicamente aficionados e ingenuos. No tenemos suficiente sustancia en la psique, continuamos deshaciéndonos de la herrumbre! No somos gente psicológicamente sofisticada. Preferiría no decir que uno lo está trabajando o no. En su lugar diría "¿qué ocurre si lo llamas procesarlo (trabajarlo)?". Y has descrito lo que ocurre: o bien tratas de liberarte de ello o de volverlo útil. De modo que es explotación. La noción de transformación que domina la terapia: transformar algo inútil en algo útil.

MV: Una ideología de consumismo. Estás consumiendo tu psique, tanto como consumidor cuanto como carnívoro.

JH: Y también como industrialismo: estás sacando provecho de ello.

MV: Y a la psique no le gusta eso. De modo que dice: Bueno! te volveré aburrido"

JH (riendo): Esperaba que dijeras algo muy diferente; esperaba que dijeras "Bueno, te enviaré otra preocupación"

MV: Eso sólo si aún le gustas -entonces la psique te da otra oportunidad con algo nuevo de qué ocuparte. Si realmente está molesta contigo dice "Te haré aburrido"

JH: De modo que te vuelves queso procesado.

MV: Y serás muy bien adaptado e incluso templado, no te "saldrás", no tendrás extremos. Y hasta puedes tener un matrimonio exitoso con alguien tan aburrido como tú.

JH: Usualmente, por fortuna, eso no funciona, porque el Dios del matrimonio no lo permite

MV: Correcto. El Dios del matrimonio es un Dios muy loco.

JH: El Dos del matrimonio quiere mucho más.

MV: Y la psique dice especialmente a los terapeutas "Te haré aburrido". De eso se quejan los terapeutas que conozco.

JH: Oh sí. La atmósfera represiva de la terapia-

MV: -represiva para el terapeuta-

JH: -que dicta que la psicología tiene que ser respetable. Esto produce una terrible represión para el psicólogo. No podemos andar por la calle. Tenemos que tener cuidado, ser muy correctos, ni extremados ni radicales, y no mezclarnos con nuestros clientes y pacientes en el mundo. Y esto inclina nuestro pensamiento hacia una psicología de blancos de clase media. Como me decía un buen amigo: "El problema con hacerse mayor como terapeuta es que ya no puedo crecer en mi excentricidad". Porque lo que se espera de un terapeuta son horarios regulares, ser puntual, ser un tipo de persona cuadriculada y razonable. El terapeuta está modelando inconscientemente la meta de la terapia.

MV: El terapeuta está modelando inconscientemente la meta inconsciente de la terapia.

JH
: Bueno, esa no es mi meta. La meta de mi terapia es la excentricidad, que surge de la noción junguiana de individuación. Jung dice "Llegas a ser lo que eres". Y nadie es cuadriculado. Todos tenemos un borde machucado, como dicen los suizos.

MV: No se trata de trabajar (procesar) ni de crecimiento, porque es la misma cosa, una actitud de consumidor ante la vida. ¿Entonces de qué diablos se trata?

JH: Creo que es la vida. Eso es lo que es. Es decir: pasar a través de la vida. Rousseau dijo: "El hombre más educado entre vosotros es el que puede soportar las alegrías y penas de la vida". Educación quería decir las alegrías y penas de la vida. ¿Quién quiere llamarlo educación? Eso es también bastante aburrido...

MV: Y luego están todas esas palabras que los de la Nueva Era (New Age) han vuelto insoportables, como viaje.

JH: Te diré lo que siento al respecto. Siento que es servicio. Siento que es devoción.

MV: ¿A qué?

JH: A los Dioses. Siento que estas cosas ocurren, y son lo que la psique quiere o me envía. Lo que los Dioses me envían. Hay ese hermoso pasaje de Marco Aurelio: "Lo que hago lo hago con la comunidad en la mente. Lo que me ocurre, lo que me acaece, viene de los Dioses". Y "acaecer" es una palabra muy importante, porque es donde proviene la palabra "caso": "cadere", caer. Y en alemán la palabra para un caso es "fall". De modo que lo que te cae encima es lo que te ocurre, es también el origen de la palabra griega "pathos" -lo que te hiere, lo que te acaece, lo que te cae de arriba, cómo caes, el modo en caen los dados.

MV: Sabes, continuamos dando vueltas a la premisa básica de la vida en Norteamérica, que ha infectado la terapia, es decir: "Se supone que todo debe estar bien. Si las cosas no van bien, entonces están muy, muy mal"

JH
: Entonces qué ocurre con el "pathos", la patología de nuestras vidas, "eso que no puede aceptarse, que no puede cambiarse, y que no desaparecerá"

MV: Lo vives.

JH: Eso deviene una devoción. Un servicio. ¿Qué otra cosa puede hacerse?

(Una larga pausa)

¿Qué más puede hacerse? Y eso es la limitación humana. Eso es lo que los griegos quieren decir por ser mortal: es ser trágico.

MV: De modo que no hemos conseguido una palabra para adherirnos aquí en lugar de "procesar, trabajar", y acaso no queremos una!

(Ambos ríen)

JH: Exacto. Así está mucho mejor. No tenemos palabra para reemplazar "procesar"-

JH y MV: y no la queremos.

JH: No se trata de un proceso para lograrlo.

MV: Porque parte del concepto de proceso consiste en hallar una palabra para reemplazarla, y al diablo con ello. Y no tenemos una palabra que reemplace "crecimiento" tampoco, y acaso no queremos tenerla. Estamos hablando de vivirlo

JH: De hacerse cargo de ello, también.

MV: Asumir ese peso.

JH: Espera. Asumir ese peso no es asumir el peso del Hombre. Ese ha sido un gran error. No hablo acerca de servir al Hombre. Aquí es donde importan la rebelión y la subversión. Hablo de servir a los Dioses.

MV: ¿Como expresas la diferencia?

JH: Uno puede dejar al Hombre. Uno puede decirle al Hombre que desaparezca.

MV: Pero los Dioses no se van.

JH: Uno puede mudarse al nirvana, pero los Dioses descubren adonde uno va. No sé si los dioses te aman, como dicen los cristianos, o si incluso les interesa lo que decides hacer y lo que te preocupa, pero lo seguro es que no te dejan fácilmente. En Italia los editores llamaron a uno de mis libros "La inútil huida de los dioses". Ya ves, nos tienen a través de nuestra patología, y por ello la patología es tan importante. Es la ventana en el muro a través de la cual vienen los demonios y los ángeles.

MV: No te aman pero no te dejan ir. Suena un poco como la familia

JH: "Invocados o no, los Dioses estarán presentes". Jung tenía ese dicho en latín sobre su puerta principal. Grabado en la piedra. De modo que podemos también servir. Voluntariamente. Así es como entiendo la voluntad humana, significa pasar voluntariamente por lo que tienes que pasar.

MV: No te aman, pero te mantienen en tu caso. Butch Hancock tiene una canción que dice: "Ella era un modelo de misericordia, nunca me hacía concesiones". Si te aman, entonces así es como te aman.

(Se detiene un momento)

Por "servir al Hombre" quieres decir que reconciliarse con el sistema, con la autoridad, es muy diferente de lo que llamas servir a los Dioses. Uno no puede rebelarse contra los Dioses -y puedes, pero ese sólo otro paso en la danza; pero mejor que te rebeles contra la autoridad. Al menos, es es lo que yo entiendo. ¿Qué entiendes tú?

JH: Mira. Nuestro supuesto, nuestra fantasía, en el psicoanálisis ha sido que vamos a procesar, vamos a crecer, vamos a nivelar las cosas de modo que no tengamos estas emociones y acontecimientos tan fuertes y molestos.

MV: Lo que probablemente no sea una posibilidad humana

JH: ¿Pero no podría el análisis tener nuevas fantasías acerca de sí mismo, de modo que la consulta sea una celda en la que se prepara la revolución?

MV: ¿Qué?

JH: Podría-

MV: -podría la consulta ser una celda en la que se prepara la revolución? Dios! ¿Podría ser?

JH: Por revolución quiero decir dar la vuelta. No desarrollo o despliegue, sino dar la vuelta la sistema que para empezar te ha hecho ir al análisis -el sistema que es gobierno por una minoría y conspiración, secretos oficiales, seguridad nacional, poderes corporativos, et cetera. La terapia podría imaginarse investigando las causes sociales inmediatas, mientras mantiene su vocabulario de abuso y victimización -que somos víctimas y abusados menos por nuestras vidas personales del pasado que por el sistema presente.
Es como cuando quieres que tu padre te ame. El deseo de ser amado por tu padre es enormemente importante. Pero no puedes conseguir que tu padre satisfaga ese amor. No quieres librarte del deseo de ser amado, pero quieres dejar de pedir a tu padre; él es el objeto equivocado. Así, no queremos librarnos del sentimiento de ser usados -acaso eso es muy importante, el sentimiento de ser abusados, el sentimiento de carecer de poder. Pero quizás no deberíamos imaginar que somos usados por el pasado tanto como lo somos por la situación presente de "mi trabajo", "mis finanzas" "mi gobierno" -todas las cosas con las que vivimos. Entonces la sala de consulta se vuelve una célula de revolución, porque estaríamos también ablando sobre "¿Qué es lo que de hecho se aprovecha de mí ahora?" Sería una gran aventura que la terapia hablara de ese modo

MV: Reflexionemos un segundo. Has dicho "¿podría el análisis tener nuevas fantasías acerca de sí mismo?" ¿Qué entiendes por "fantasía"? Para la mayoría de la gente, es palabra se asocia con "irreal".

JH: OH no, no. Fantasía es la actividad natural del alma. Jung dice "La actividad primaria de la vida psíquica es la creación de fantasía". Fantasía es cómo uno percibe algo, como uno piensa sobre ello, reacciona a ello.

MV: De modo que "cualquier" percepción, en ese sentido, es fantasía.

JH: ¿Hay alguna realidad que no esté enmarcada o conformada? No. La realidad siempre viene a través de un par de gafas, un punto de vista, un lenguaje -una fantasía.

MV: Pero si la terapia ha de tomar esta nueva dirección, tener esta nueva percepción o fantasía sobre sí misma, parece que necesitamos alguna redefinición básica de algunos conceptos básicos.

(Hillman sonríe, mirando en la distancia. La luz ha cambiado, el sol pronto se habrá puesto, y la brisa proveniente del mar súbitamente ha refrescado. La mujer sin hogar se envuelve en bolsas de basura de plástico, murmurando algo. Más abajo el tráfico en la autopista vuelve a correr fácilmente. Las luces del petrolero está encendidas y en un momento estará fuera de vista. Y las luces de Santa Monica se han vuelto, también, tan tristes como la alegría forzada)

JH: Quizás tenga que redefinirse la idea de sí-mismo (Self)

MV: Eso sería revolucionario. Eso eventualmente cambiaría toda la cultura, si prendiera.

JH: La idea de sí-mismo tiene que redefinirse. La definición de la terapia proviene de la tradición protestante y oriental: sí-mismo es la interiorización del invisible Dios más allá. Lo divino interno. Incluso si esto divino interior se disfraza como un mecanismo de equilibrio, autónomo, auto conductor, homeostático; o incluso si lo divino se disfraza como la profunda intención integradora de la personalidad total, aún sigue siendo una noción trascendente, con implicaciones e incluso raíces teológicas. Preferiría definir el sí-mismo como la interiorización de la comunidad. Y si se hace ese pequeño cambio, entonces se pueden sentir las cosas de manera muy distinta. Si el sí-mismo se definiera como la interiorización de la comunidad, entonces los límites entre yo y otro serían menos seguros. Estaría conmigo mismo cuando estoy con otros. No estaría con migo mismo cuando camino sólo o medito o estoy en mi cuarto imaginando o trabajando mis sueños. En efecto, estaría extrañado de mí mismo. Y "otros" no incluye sólo otra gente, porque la comunidad, tal como la veo, es algo más ecológico, o al menos animista. Un campo psíquico. Y si no estoy en un campo psíquico con otros -con gente, edificios, animales, árboles- no soy.
De modo que no sería "Existo porque pienso" (Cogito ergo sum, como dijo Descartes). Sería, como alguien me dijo las otras noches, "Existo porque participo". Convivo ergo sum.

MV: En efecto, esa es una redefinición del sí-mismo.

JH: Veamos, gran parte de nuestra vida es maníaca. Puedo mirar treinta y cuatro canales de televisión, puedo usar el fax y comunicarme con gente en cualquier lugar, puedo estar en cualquier lugar a la vez, puedo volar a través del país, tengo llamadas en espera, de modo que puede aceptar dos llamadas a la vez. Vivo en todas partes y en ninguna. Pero no sé quien vive en la puerta de al lado. ¿Quién vive en el otro piso? ¿Quién vive en el 14 B?
No sé quienes son, pero oh chico, vivo al teléfono, teléfono en el coche, teléfono en el lavabo, teléfono en el avión, mi amante está en Chicago, la otra mujer con la que estoy está en D.C., mi ex mujer están en Phoenix, mi madre en Hawai y tengo cuatro hijos viviendo a lo largo del país. Tengo faxes que llegan día y noche, puedo averiguar los precios de la bolsa en cualquier lugar del mundo, estoy en todas partes, sí -pero no sé quién vive en el 14 B.
Ves, esta hipercomunicación e información es parte de lo que mantiene el alma a distancia.

MV: Oh sí. Verdaderamente. Pero -quizás porque soy escritor, quizás porque así me he preparado- me siento más mi-mismo cuando estoy solo.

JH: No es porque seas un escritor o porque así te has acostumbrado. Esa preparación comenzó hace dos mil años.

MV: ¿Cómo?

JH: Esa preparación es el énfasis en el retiro, interioridad -en sentido agustiniano de confesiones, en el sentido de Jerónimo de ocultarse en el desierto. Este es el resultado de una larga disciplina para separar a las personas del mundo natural de la comunidad. Es una noción monacal. Una noción de santidad.
Y hay también una segunda razón por la que estás convencido de que eres más tú mismo cuando estas solo: porque es más familiar. Estás en una rutina habitual, repetitiva. "Este soy yo, porque estoy en la misma actitud"; es reconocible. Cuando estás con otra persona estás fuera de ti mismo porque la otra persona fluye hacia ti y tú fluyes hacia ellos, hay sorpresas, estás un poco más fuera de control, y entonces crees que ya no eres tu verdadero tú mismo. El "fuera de control" -eso es la comunidad actuando a través tuyo. Es el locus en el que estás, actuando a través de ti.

MV: Pero si te abandonas demasiado a eso, entonces te encuentras en la Plaza Nuremburg con tus brazos elevados. O, más cerca de casa, te encuentras agitando banderas y cintas amarillas por causas que ni siquiera te importa comprender. Esto también es la comunidad actuando a través tuyo. Si la comunidad actúa a través tuyo demasiado, no existes. Y cuando no existes, en este sentido, te abres a ser poseído por cualquier fuerza o idea o demagogia que busque poseerte.

JH: ¿Por qué usamos la imagen de la turba o del conformismo fascista cuando abandonamos el sí-mismo?

MV: Perque lo hemos padecido tanto en este siglo, y lo sufrimos ahora, por gente que abandona su individualidad.

JH: Eso es cierto. Sin embargo, es interesante que esa sea la única imagen que usamos. No usamos la imagen de una sociedad tribal, dónde aún permanezco siendo Juan-el-sin-pierna.

MV: Verdad. Es un detalle interesante, muy significativo, que en las sociedades tribales, en las cuales creemos que admiten menos la individualidad, la gente tiene los nombres más individuales. Un tipo de nombres que provienen de sus sueños o de sus acciones, que raramente se repiten o se transmiten porque son tan individuales. Es como si la individualidad se tratara con mayor respeto, porque la comunidad comparte tanto y porque tanto se transmite mediante la comunidad.

JH: En la vida y la religión tribal con frecuencia había cabida para gentes que eran diferentes -homosexuales, visionarios, eremitas, gente con cualidades o poderes especiales. Esto no era desconocido tampoco en la vida de los puebles. Ni en la vida de la ciudad de los antiguos griegos. Esto no quiere decir que fueran sociedades perfectas-

MV: -puesto que la perfección no es una posibilidad humana-

JH: -pero disponemos de ejemplos del sí-mismo como comunidad que no son totalitarios y en los cuales se respeta la individualidad. No aceptaré estos simples opuestos- o bien si mismo individual en control o bien una turba totalitaria e inconsciente. Este tipo de fantasía nos mantiene temerosos de la comunidad. Nos atrapa dentro de nuestros yos separados solitarios y deseosos de conexión. De hecho, la idea de abandonarse a la turba fascista es el resultado del sí mismo separado. Es el antiguo ego Apolíneo, distante y claro, aterrorizado por el flujo Dionisíaco.
Tenemos que pensar en la comunidad como una categoría totalmente diferente. No se trata de individuos uniéndose y conectando, ni tampoco es una multitud. La comunidad para mí significa simplemente el pequeño sistema efectivo en el que estás situado, a veces en tu oficina, a veces en casa con tus muebles y tu comida y tu gato, a veces hablando en el pasillo con la gente del 14-B. En cada caso tu ti mismo es un poco diferente, y tu verdadero sí mismo es tu ti mismo actual, así como lo es cada situación, un sí mismo entre, no un sí mismo aparte.

MV: Y cuando preguntas "¿Qué hay de la gente del 14-B"? estamos respetando a esas personas como parte de la comunidad o como individuos? Ni lo uno ni lo otro, si elegimos estar totalmente desconectados de ellos. Y si aceptan estar desconectados de nosotros, tampoco nos respetan, en ninguno de nuestros roles. Hablamos acerca de vecinos, al final. Sí, ignorar el hecho de que uno es o tiene un vecino es una forma profunda de falta de respeto, tanto al otro como a nosotros mismos, y es algo dado por supuesto hoy en día en nuestras ciudades y barrios. Se da por supuesto; ignoro a mis vecinos, y apuesto a que Ud. también.

JH: Creo que es absolutamente necesario para nuestra vida espiritual hoy tener comunidad donde vivimos efectivamente. Por supuesto, tengo amigos queridos de hace treinta años que viven ahora en Birmania o en Brasil. Y están allí para ti cuando tienes problemas -en una emergencia. Pero ¿es suficiente? ¿Para que se mantenga el mundo? Definitivamente no. Creo que para el mantenimiento del mundo se requiere servicio regular a otro tipo de comunidad local. Y es algo muy desagradable, difícil de aceptar, el darse cuenta de cuanto servicio es necesario realizar -no para un viejo y lejano amigo, sino para la gente del 14-B

MV: ¿Como podría la terapia tratar con eso?

JH: Parte del tratamiento de estas dificultades es tomar en cuenta la distribución del tiempo de la persona, su agenda, su calendario. Porque tu programa de actividades es una de tus mayores defensas.

MV: ¿Tratar mi programación?

JH: Tratar tu programación. Y te diré, me he encontrado con más resistencia al intentar tratar las programaciones de la gente y cambiar sus agendas de lo que pudieras imaginar.

MV: en mí caso te encontrarías con muchísima resistencia.

JH: ¿Alguna vez le preguntas a tu alma cuando haces tu distribución del tiempo?

MV (quejándose): Mi alma diría "Este desgraciado no me toma en cuenta"

JH: La tarea entonces se vuelve en cómo el alma encuentra acomodo dentro de tu día. Con respecto a los sueños, respecto a las personas, respecto al tiempo libre. Porque la defensa maníaca contra la depresión es mantenerse extremadamente ocupado -e irritarse mucho cuando uno es interrumpido. Eso es parte del signo de la condición maníaca.

MV: Yo y mucha gente que conozco con frecuencia estamos demasiado ocupados para no estar sino ocupados. Sí, es maníaco, y lo sabemos de algún modo. dices que es una defensa contra la depresión. Si volvemos a lo que hablábamos antes y suponemos que la fuente de nuestra depresión está en el presente más que veinte o treinta años atrás, entonces la pregunta es "¿qué depresión crónica estamos tratando de evitar -como individuos, como ciudad, como cultura- al ser tan crónicamente maníacos?

JH: La depresión que todos intentamos evitar bien podría ser una reacción crónica prolongada a lo que le hemos estado haciendo al mundo, un duelo y un sufrir por lo que le hacemos a la naturaleza y a las ciudades y a pueblos enteros -la destrucción de gran parte de nuestro mundo. Puede que en parte estemos deprimidos porque esta es la reacción del alma al dolor y al sufrimiento que no estamos viviendo conscientemente. El dolor por el ya destruido vecindario donde crecí, la perdida de tierra para agricultura que conocí cuando niño-

MV: -o el sentimiento, en gente más joven, de que esas cosas son del pasado, que nunca las conociste y no vas a -

JH: -todas esas cosas perdidas que ya no están . Porque así es la depresión
Pintamos de rosa nuestra historia nacional, y pintamos de gris nuestra historia personal. Estamos tan deseosos de admitir que estamos atrapados en nuestra historia personal, pro nunca hemos oído decir eso de nuestra historia nacional.

MV: O de la historia de nuestra civilización. Lo cual en un modo inverso es una indicación de cuánto creemos realmente en el si mismo como una interiorización-de-la-comunidad, porque hay tanta negación sobre la importancia y la oscuridad de nuestra historia nacional y cultural. No necesitaríamos negarla tanto si no fuera tan increíblemente importante para nosotros. La fuerza de esa negación mide un temor una pérdida tremendos.

JH: Creo que incluso hemos perdido la vergüenza. Hablamos de que nuestros padres nos han avergonzados cuando éramos pequeños, pero hemos perdido nuestra vergüenza en relación al mundo y a los oprimidos, la vergüenza de estar equivocados, de haber hecho un lío del mundo. Hemos mutado esta vergüenza en culpa personal. Quizás el modo de comenzar la revolución es defender la propia depresión.

MV: Eso es deprimente. Y hay tanto contra lo que volverse. Todo ese pensamiento superficial, feo, interesado por dinero, que sirve de excusa a tanta estupidez y crueldad. Pero empezaste diciendo que las cosas, los objetos, no son pasivos -que a través de las cosas, el mundo está peleando. ¿Entonces?

JH: Mira, cualquier cambio importante necesita una crisis. Chernobyl -no parecía afectarnos en Norteamérica, pero en Europa la gente no podía comer verduras, no podía beber leche; toda la carne de ciervo en Escandinavia estaba contaminada. Esto cambia inmensamente los valores. Imprevistamente ciertas cosas dan vida y otras dan muerte. El dinero ya no importa en la misma medida: no hay etiqueta de precio en Chernobyl. De modo que el cambio del superficial pensamiento financiero se consigue a través de síntomas. Se logra por medio del veneno. Valdez, Bhopal, Chernobyl han vuelto allí todo tóxico, mal, venenoso -y eso está más allá del dinero. La amenaza de la muerte nos coge por encima de la determinación del valor mediante las finanzas. Después de las catástrofes el dinero ya no tiene valor. La naturaleza o cualidad del alma de una cosa sería el valor último. Preguntaríamos, entonces: ¿es esto algo bueno, ese esto algo que ayuda, es esto algo hermoso? en lugar de ¿cuál es su precio?

MV: Eso sería ciertamente revolucionario. Cambiar la naturaleza de esa pregunta fundamental: ¿cual es su precio? lo cambiaría todo. Y la sala de consulta podría volverse una célula de revolución si la terapia ubicara nuestros problemas más en el presente y dirigiera nuestra atención al mundo, en lugar de sólo al interior, porque finalmente la pregunta tendría que ser: ¿cuál es el precio? ¿Cuál es el precio real que pagamos por el modo en que vivimos?

(Ventura ríe imprevistamente)

JH: ¿Qué ocurre?

MV: Inmediatamente mi codicioso y pequeño yo privado, la parte que sólo se preocupa de mis relaciones y preferiría que la gente del 14-B se ocupara de sus malditas cosas propias, ese yo sugiere la pregunta : ¿En esta nueva terapia revolucionaria, qué acerca del a-m-o-r?

JH: Sabes, existe el sentimiento respecto a un buen día -es lento, y bastante parecido a cuando se está con un amante. Tener un buen momento en el desayuno, degustar algo - esta cuestión del amor tiene que ver con la belleza. Y creo que todo el "trabajo" en las relaciones personales lo echa a perder. Ese "trabajo" no es estético ni sensual, que es verdaderamente de lo que trata el amor, para mí. Estético y sensual, y un tipo de júbilo. El amor no resulta de trabajar algo. De modo que el enfoque terapéutico del amor, de ir a aclarar las relaciones, puede despejar desórdenes de comunicación, inhibiciones de expresión, hábitos poco sensitivos, puede incluso mejorar el sexo, pero no creo que libere al amor; no creo que el amor se pueda trabajar.

MV: Esa es una distinción que nuestra cultura parece haber estado ocupada en olvidar durante las últimas décadas: la distinción entre "la relación" y "el amor". Aplicar la palabra "estética" a "la relación" -eso nos ocasionaría un montón de inquietud.

JH: De eso es de lo que se trata en el amor: lo estético y sensual. Y cuando ese aspecto no funciona, la otra persona se vuelve un poco un camello, llevando tanto peso a través del desierto de la relación -tu equipaje, el equipaje de la otra persona-. No es sorprendente que los camellos escupan.